Mesas de convergencia ciudadana: ¿Una alternativa?

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A la sombra indirecta de Izquierda Unida y de ATTAC, que aspira a ser algo así como una Internacional Ciudadana, el día 19 de febrero se reunieron en Madrid una serie de mediáticos promotores intelectuales de izquierdas, que han lanzado una especie de manifiesto-programa dirigido a la ciudadanía del país y al que cualquiera puede dar su apoyo, vía internet, con solo enviar el nombre completo, el mail e indicando la localidad. Entre los numerosos convocantes había gente que, aunque la mayoría no pertenece nominalmente a ningún partido, sus análisis sobre los problemas y opiniones son tenidas en cuenta por lo que nosotros llamamos  "La Izquierda del Capital"[1].

¿Qué proponen estos señores en su programa?

Reformar el capitalismo ¿Cómo? A través de medidas "progresistas" de capitalismo de Estado contra la ofensiva neoliberal, contra el poder de las multinacionales, de la banca, de la corrupción como norma y de los paraísos fiscales, mediante unas medidas de corte "radical", pero que en el fondo solo constituyen un reforzamiento, aún mayor del Estado para, aparentemente, mantener sus prestaciones sociales y de esa manera realizar una hipotética "redistribución de la renta" que beneficiaría a los obreros. Pero ¿Cuál ha sido la experiencia? En realidad y durante los últimos 40 años, se ha operado una "redistribución de la renta" consistente en desposeer crecientemente a los trabajadores en beneficio de los capitalistas; la parte proporcional de la renta de numerosos países, desde USA hasta España, ha evolucionado en el sentido de ser cada vez mayor la parte atribuida a los más ricos y cada vez menor la asignada a los más pobres, así la participación de los salarios en la renta nacional baja continuamente desde 1973. Esa tendencia general del capitalismo durante los últimos 40 años, del paso a paso, ahora se ha precipitado con la crisis y su expresión dramática son los profundos y rápidos ataques a las condiciones de vida y futuro de la clase obrera. Precisamente las medidas que pretende el Manifiesto se presentan como un punto de inflexión en esa tendencia, como un medio de volver del creciente e imparable "Estado del malestar" al mítico "Estado del bienestar", que se fue

¿Nos lo podemos creer?

En el breve espacio de lo que es un artículo, no podemos entrar a criticar el llamamiento que hacen y el programa que patrocinan estas mesas de convergencia ciudadana, solo esbozaremos unas breves pinceladas.

El primer golpe ya lo dan en la frente. El llamamiento se hace para "despertar la conciencia de la opinión pública"  pero ¿qué clase de conciencia es esta? ¿Existe esta clase de Conciencia? ¿Esa "opinión pública" no es algo que se cocina mediante los medios llamados de comunicación que repiten hasta la nausea sus campañas para abandonarlas a los 4 días y cambiarlas por otras? Nosotros creemos que la única conciencia verdaderamente trasformadora y revolucionaria es la del proletariado como clase, que se basa en la destrucción de las relaciones capitalistas de producción, mientras tanto todo lo demás no es más que el dominio de las ideas de las clase explotadora, aunque tengan, como en este caso, el barniz de la ciudadanía, lo que estamos dispuestos a debatirlo de manera rigurosa y argumentada.

También en el llamamiento dicen que las grandes empresas, los bancos y el poder financiero "extorsionan a los gobiernos elegidos"  ¡pobrecitos ellos! En realidad lo que vemos en el tablero capitalista mundial, por encima de los personajes que en un momento u otro ocupen los cargos gubernamentales, son estados nacionales que defienden como un todo su capitalismo nacional y que se enfrentan, de forma directa o indirecta, en los diferentes conflictos y que lo que funciona es  el arruina a tu vecino en tu provecho. Lo que hace cada Estado, que es la personificación del interés global del capital nacional es procurar, sino puede aumentar su poder e influencia en las relaciones internacionales a costa de otros, es por lo menos no perder posiciones también a favor de otros. Así funciona el sistema capitalista ya sea una democracia o un régimen autoritario.

Ya dentro de los diez puntos que forma lo que podríamos llamar el programa, hay todo un panel de reivindicaciones que van desde medidas contra el desempleo, la violencia de género, reformas del sistema fiscal hasta el saneamiento de las finanzas y la "elaboración y dotación presupuestaria de un plan de urgencia por la igualdad como base de la lucha contra la crisis..." "Renegociación del pago de la deuda pública...". Al parecer todavía hay gente que se cree estas quimeras. Decimos sobre esto lo mismo que antes respecto a la soberanía nacional, pero referido a la crisis. Esta crisis afecta a la economía privada, a las monedas y a las finanzas de los propios Estados, todos endeudados hasta las cejas, los fuertes y los débiles; Los Estados están atiborrados de deudas y sus arcas exhaustas, para pagar las deudas que vencen necesitan volver a endeudarse, viven casi al día y es una pura ilusión señalar que el Estado capitalista va emplear algún medio a favor de los pobres, la realidad es totalmente la contraria, su única posibilidad de ir tirando es atacar las condiciones de vida de los trabajadores en todos los ámbitos: salarios, desempleo, sanidad, jubilación, etc. Las pomposas reivindicaciones de las mesas de convergencia son incompatibles con el capitalismo en esta época de su total estancamiento. En los últimos 40 años el crecimiento capitalista ha podido ir tirando gracias a un continuo endeudamiento a todos los niveles, la verificación de este fenómeno es fácil de ver en las estadísticas de la burguesía. También encontramos descabellados los lamentos que se hacen en contra de la economía especulativa y a favor de la economía productiva, señalando una serie de medidas de Capitalismo de Estado objetivamente inviables. Billones de dólares se han desplazado de la economía productiva a la especulativa en base a la lógica capitalista que busca máximos beneficios y, por otra parte, la economía real de bienes y servicios no tiene salida rentable, menos ahora con la crisis generalizada de la deuda[2]. Si estos señores, en vez fijarse en un momento histórico del capitalismo, analizaran un poco la historia de este sistema se darían cuenta que el capitalismo hace mucho tiempo que perdió las señas de identidad que le caracterizaban en su época de desarrollo, ese periodo de esplendor no puede volver de la misma manera que no existe el rejuvenecimiento en las personas, está hundido en la decadencia, es un cadáver histórico. Pero este personal político está al servicio de la burguesía y es imposible que de ahí surja ninguna meditación en este sentido, mejor dicho deben envenenar el menor brote de reflexión que nazca en la clase obrera, precisamente por eso hacen lo que hacen.

Convergencia... con el capital 

La época de las reivindicaciones ciudadanas ya han pasado a la historia, es cosa de una época capitalista que se fue para no volver: la verdadera división de poderes, la lucha por los derechos de la mujer, el llamado "estado del bienestar", la erradicación de la corrupción como norma etc., es un esfuerzo baldío en el actual capitalismo, porque el sistema ya no tiene margen para asimilar medidas de corte progresista, por tanto todos los esfuerzos que vayan en esa dirección no solo serán un despilfarro sino que acarrean la desmoralización de los trabajadores que participen.

Como siempre en este tipo de parloteos tramposos, se cuidan mucho de no hablar y denunciar cosas sensibles para los Estados, para algo lo que se pide es más Estado; puestos a proponer cosas imaginativas, ya que están en plan "anticapitalista", y que sí podrían hacer los "gobiernos elegidos y extorsionados", los artífices del llamamiento lo eluden en todo momento: Por ejemplo no estaría nada mal que se publicaran todos los tratados secretos que tiene España y se prohibiera la diplomacia secreta, que se televisaran en directo los Consejos de Ministros, que las declaraciones de guerra, la intervención en cualquier conflicto armado, la firma de la paz, se hiciera de forma electoral y democrática ¿conocemos algún caso de que se hagan estas prácticas u otras análogas en las más rancia y reputadas democracias burguesas del mundo?. Ni las "candorosas" y envidiadas democracias, como Suecia o Noruega, contemplan poner en práctica semejantes medidas u otras más modestas, son incompatibles con la naturaleza del capitalismo y con la democracia burguesa.

¿Qué alternativa proletaria?

Vamos a terminar con unas líneas escritas por un obrero concienciado de Barcelona que conocemos y que no es militante de la CCI, pero que se da cuenta del montaje en curso, un compañero mas práctico que teórico. Escribió estas líneas saliendo al paso de una convocatoria de debate promovida por el Colectivo kaosenlared sobre las próximas elecciones municipales de mayo y a la que están invitados los representantes de varios partidos catalanes de izquierdas: Candidatura d'Unitat Popular, Revolta Global, Esquerra anticapitalista, Partit Comunista del poble de Catalunya, Esquerra Unida y Corrent Roig. Las líneas que escribió este obrero, con las que solo en una parte estamos de acuerdo, son una reflexión que se puede aplicar al montaje de las Mesas de Convergencia Ciudadanas. Se cita una parte del texto tal cual está escrito:

"Compañeros en la actualidad ya no vale los frentes unidos que aceptan el sistema capitalista ni la colaboración de clases ni  los sindicatos que negocian con explotadores y mafiosos.

Hace falta la unión de los partidos revolucionarios comenzando por la creación de los consejos obreros Hay que desmarcarse de las posiciones burguesas que colaboran con el sistema..."

Al contrario hemos de denunciar los partidos que colaboran y respetan a los capitalistas

Hemos de exigir que se repudien todos los partidos que no condenen el capitalismo y negarnos a participar en las elecciones

"........Y hacer una campaña denunciando todas las aberraciones del sistema reaccionario....." (Parfeta) 

10-03-11


[1] "El conjunto de partidos y grupos que defienden, incluso condicionalmente o de manera "crítica", ciertos Estados o ciertas fracciones de la burguesía contra otras sea en nombre del "socialismo", de la "democracia", del "antifascismo", de la "independencia nacional", del "frente único" o del "mal menor"; que participan, de la forma que sea, en el juego burgués de las elecciones, en la actividad antiobrera de los sindicatos o en la mistificación autogestionarias son órganos del aparato político del capital". Cita sacada del punto XIII de nuestra Plataforma

 

[2] El Nobel de economía Joseph E. Stiglitz, una autoridad de la burguesía en materia de economía y defensor de una mayor intervención estatal frente a la crisis, dice: "El desfase acumulado entre la producción real de la economía y su producción potencial asciende a billones de dólares". Stiglit: "Caída Libre". Edit. Taurus 2010, pág. 49.