La guerra de las divisas

Versión para impresiónEnviar por email 0 false 21 18 pt 18 pt 0 0 false false false /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-fareast-font-family:Calibri; mso-hansi-font-family:Calibri;}

Después de más de tres años de recesión abierta, que la propia burguesía llama La Gran Recesión, la situación de degradación de la clase trabajadora y del resto de la población laboriosa  no ha hecho más que agravarse en todo el mundo, donde proliferan los despidos y el paro masivo y los ataques a los sistemas de pensiones y seguridad social.

Ya sean gobiernos de "izquierda" tipo Zapatero, Papandreu o Chávez, ya sean de derechas tipo Zarco, Berlusconi o Merkel, Estalinistas a la cubana o a la china o islamistas... Todos entonan la misma canción de los planes de austeridad, de los recortes en sanidad y educación, de reducciones de salarios ya de por sí degradados por la inflación, de reconversiones laborales que aumentan el paro de forma escandalosa tanto en los países del tercer mundo como en el primero. Como es lógico y normal la austeridad trae más austeridad puesto que el mercado solvente se va estrechando a nivel mundial, confirmándose el Marxismo una vez más puesto que como decía Engels: "Pero, del mismo modo que la manufactura, al llegar a una determinada fase de desarrollo, chocó con el régimen feudal de producción, que ha venido a sustituir a aquél. Encadenada por ese orden imperante, cohibida por los estrechos cauces del modo capitalista de producción, hoy la gran industria crea, de una parte, una proletarización cada vez mayor de las grandes masas del pueblo, y de otra parte una masa creciente de productos que no encuentran salida. Superproducción y miseria de las masas -dos fenómenos, cada uno de los cuales es, a su vez, causa del otro- he aquí la absurda contradicción en que desemboca la gran industria y que reclama imperiosamente la liberación de las fuerzas productivas, mediante un cambio del modo de producción"[1].

Aunque los mandamases de las grandes potencias mundiales llevan tres años de reuniones en el famoso G20, no han sido capaces de tomar ninguna medida efectiva que mejore la situación: los grandes financieros y bancos siguen con sus especulaciones aún más sangrantes, los paraísos fiscales son ahora más paraísos que nunca... la burguesía y sus dirigentes ponen la guinda de la degeneración a cien años en que han batido el récord mundial de matanzas y de barbarie de la historia de la humanidad. Habían acordado evitar el proteccionismo comercial y las devaluaciones competitivas de los años Treinta para no caer en el "sálvese quien pueda", pero las últimas medidas de la Reserva Federal de Estados Unidos de darle a la máquina de imprimir billetes por un importe de más de 600.000 millones de dólares para monetizar deuda y devaluar el dólar persigue el aumento de las exportaciones a costa sobre todo de China y la Unión Europea. China es de destacar que mantiene artificialmente bajo el yuan para favorecer sus exportaciones: "El G-20 concluye sin acuerdo: resurge la sombra de una guerra comercial. La cumbre del G-20 en Seúl pospone para 2011 la resolución de la guerra de divisas y los desequilibrios comerciales entre grandes potencias. El G-20 admite el riesgo de "apartarse de las soluciones globales", es decir, un sálvese quien pueda que podría derivar en más proteccionismo comercial"[2] .

 

Todo este hundimiento del capitalismo en sus contradicciones y miserias amenaza con llevarse a la humanidad por delante, y es una reflexión que comienza a desarrollarse en las masas obreras y laboriosas de todo el mundo (las últimas luchas en Francia demuestran que el proletariado se ve y se verá obligado a responder a la declaración de guerra por parte de la burguesía para hacerle pagar una crisis de la que no es culpable y mantener sus hirientes privilegios caiga quien caiga).

 

Las consecuencias de estos ataques y de esta declaración de guerra están hundiendo en la más sombría de las miserias a un sector cada vez más grandes de la población: "Cada semana 800 propietarios pierden sus casas al no poder pagar la hipoteca... Además, habría 1,4 millones de créditos susceptibles de no poder ser pagados, la mayoría de ellos firmados durante el llamado "boom inmobiliario"[3].

 

La desesperación está llevando al suicidio a muchas personas que no ven ninguna salida ni ningún futuro ( "un vecino de Hospitalet de Llobregat se suicidó este jueves en plena calle tras haber sido desahuciado con su familia hace una semana..")[4] Todo esto contrasta con los privilegios hirientes de la clase dominante: "Contrasta esta noticia de entrega de millones para organizar jornadas y juegos que supuestamente pidió el yerno del rey y nunca se celebraron con la del parado que se ha suicidado víctima del paro y la desesperación cuya lectura hace que un escalofrío recorra el cuerpo de las personas sensibles y nos planteemos, por la proximidad del caso ya que diariamente mueren personas de hambre que como no vemos ni los medios de comunicación comentan son una nebulosa ajena... La codicia de las clases altas, el reparto del dinero público por ser vos quien sois, los sobres de adjudicaciones, el lujo exhibido, las mariscadas, los coches oficiales, políticos de varios salarios y elevados, etc. Y con qué poco ese hombre podría haber seguido cuidando de su familia..."[5] .

 

Ante este callejón sin salida al que la burguesía y la sociedad capitalista en descomposición y quiebra histórica está llevando a la clase obrera y a toda la humanidad, donde se desarrollan ataques inmisericordes los cuales a su vez agravan más aún la crisis económica de sobreproducción relativa y la miseria de las masas, la única respuesta la tiene el proletariado pues al ser una clase explotada y revolucionaria al mismo tiempo sus luchas en defensa de sus condiciones de vida y trabajo son portadoras de la semilla revolucionaria que liberará a toda la humanidad (luchas que aunque todavía se desarrollan con grandes dificultades como últimamente en Francia y Grecia, los trabajadores de Tekel en Turquía, los estudiantes en Londres..., expresan una reflexión y una toma de conciencia por todas las generaciones obreras que frente al no futuro de un capitalismo terminal la única respuesta es la lucha revolucionaria para terminar con este sistema moribundo que amenaza con acabar con la vida en la Tierra):"El proletariado ya no puede emanciparse de la clase que le explota y oprime sin emancipar, al mismo tiempo y para siempre, a la sociedad entera de la explotación"[6] .


[1] ENGELS, "Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana".

[2] Libertad Digital 12-11-2010.

[3] El Economista.es 14-11-2010

[4] El Confidencial.com 12-11-2010

 

[5] El Confidencial.com 13-11-2010

[6] ENGELS, "Prólogo" de 1883 al Manifiesto Comunista.