Ante los ataques brutales contra los trabajadores, el enfrentamiento con la burguesía es inevitable

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Sea cual sea el nombre que se le dé a la avalancha de
golpes que el Gobierno "socialista" de Zapatero está descargando sobre los trabajadores
de toda condición, en base a sus programas de austeridad, lo cierto es que a estas
alturas la botella de los ataques a los obreros esta casi llena.

Sea cual sea la situación particular de todos aquellos
que sufren la opresión de la explotación capitalista, ya sean los trabajadores
en las pequeñas o grandes empresas, precarios, a tiempo parcial o completo,
trabajadores sociales, funcionarios, ingenieros, estudiantes, desempleados, jubilados...
todos estamos atrapados por los efectos de la crisis capitalista.

¡La burguesía nos ha declarado una verdadera guerra!

Si los efectos del ataque a las pensiones no son
visibles hoy día, (pensiones de jubilación, pero también de viudedad,
invalidez, orfandad, no contributivas, etc.) tendrán un gran peso en los
próximos años para todas las generaciones de proletarios. Pero hoy, la amplitud,
profundidad y simultaneidad de los ataques a los obreros en activo, son
gravísimas.

Los presupuestos y servicios sociales han sido
pulverizados o están en un irreversible proceso de degradación y retroceso. La
no sustitución de los funcionarios que se jubilan, especialmente en el área de
la salud y la enseñanza, recortes de recursos respecto a hospitales o escuelas,
la congelación y reducción de los salarios, justificándolo en base al ahorro
presupuestario y para dar confianza al mercado de la deuda pública, se está traduciendo
en situaciones dramáticas para las clases populares, en cuyos sectores más
castigados se están dando situaciones extremas como cortes por falta de pago en
el suministro de agua y fluido eléctrico.

 En muchas
empresas, cada vez más, se ejerce el chantaje de despedir a los trabajadores y
volverlos a recontratar con salarios más bajos, este es el caso, a título de
ejemplo, del 10% de la plantilla de General Motors en Estrasburgo, pero que es
extensivo a España y a toda la industria automovilística del mundo. Esto muestra,
con centenares de ejemplos que podríamos poner, que los sacrificios de los
trabajadores en general durante los últimos años no han servido para nada, que
son sacrificios inútiles para los trabajadores, que los sacrificios, traducidos
en peores condiciones salariales y de vida, no son temporales sino a
perpetuidad.  

Las condiciones draconianas impuestas a los
desempleados, con requisitos administrativos de lo más estrictos y humillantes
para tener derecho a la prestación por desempleo o, una vez agotado, al
subsidio, son insoportables.  Los
desempleados son brutalmente arrojados a la soledad, al aislamiento de la vida
social, poco más o menos a una especie de muerte civil, inmersos, contra su
voluntad, en la ociosidad y condenados a una miseria rigurosa tanto material
como espiritual. Tanto en el sector público como en el privado la sobrecarga de
trabajo, a raíz de que las jubilaciones y despidos no son cubiertos, es la
causa de que los trabajadores sufran un agotamiento y un estrés  insoportables. El sufrimiento que esto
produce, y que la burguesía y sus lacayos silencian de forma consciente, es de
tal magnitud que está dando lugar a un fenómeno cada vez más extendido como son
los suicidios  de trabajadores, incluso
en las llamadas "empresas de elite" y de supuesta "aristocracia obrera"[1].
Cada vez más estos hechos se están convirtiendo en un fenómeno social,
frecuente y generalizado, un verdadero genocidio anónimo; cada vez más los
ataques sociales realizados por el capital mediante su instrumento favorito, el
estado democrático, llevan a los trabajadores y sus familias a no poder pagar
la prestación de servicios básicos, como la hipoteca o el alquiler de la vivienda,
el gas, la electricidad, el transporte público, los alimentos básicos, vestirse
y no echemos en el olvido la subida de precio de las mutuas privadas por la
utilización de los servicios, etc.

La ofensiva recaudatoria y de bajos costes del
gobierno capitalista de Zapatero se centra, como no podría ser de otra manera,
no en atacar los intereses capitalista vitales como el sector financiero, el
monstruo estatal, la corrupción desvergonzada tanto pública como privada, etc.,
sino en un torrente de medidas antiobreras, que a la hora de ser aplicadas por
las distintos entes del Estado, sean locales o autonómicos no les ha temblado
la mano ni a la izquierda ni a la derecha, es decir al PSOE y al PP. Como
siempre, y con la complacencia de toda la inmundicia burguesa, se ha declarado
una verdadera guerra social al proletariado, hoy desorientado, inseguro,
indiferente o reclutado en cien frentes ajenos a sus intereses de clase,
consistente en eliminar a cara de perro, sin ninguna mesura, condiciones
sociales que hasta ahora parecían intocables y que de un día para otro están desapareciendo:
agilización legal de los desahucios de viviendas, aumento de las causas de
despidos, más requisitos para cobrar las prestación por desempleo, dificultades
de las familias para hacer frente al pago de las matriculas universitaria, el
material escolar etc., etc. Para que no quede ninguna duda de quién son los
"amigos" de los obreros, la flamante "reforma" laboral que Zapatero quiere
implantar, ha tenido que buscar una política de alianzas antiobrera en el
parlamento , su aliado natural sería el cavernícola PP, (por cierto que retozan
en la misma cama en el Gobierno del País Vasco) pero resulta que no, por
razones de correlación de fuerzas burguesas y de imagen electoral, la alianza
para la última contrarreforma laboral la está buscando con los nacionalistas
catalanes de ERC (Esquerra republicana de Cataluña), también con el PNV, (Partido
Nacionalista Vasco) y con los ex estalinistas de Izquierda Unida uno de cuyos
jefes, el Sr, Saura, es el jefe de la policía en la comunidad de Cataluña.

Es el momento de participar frontalmente en la lucha

El aumento de la ira y la indignación son atizados por
un profundo sentimiento de injusticia. La burguesía sigue mostrando una
arrogancia increíble en medio del vendaval que ha desatado la crisis, con un
ejemplo basta: La "candorosa" Ministra de defensa, Sra. Carmen Chacón, ha
adquirido una mansión en uno de los sitios más exclusivos en Santo Domingo
(Republica Dominicana) por un importe de 600.000 €, pero según parece se le ha
quedado pequeña y ya está pensando en adquirir otra más suntuosa y precio de
1,4 millones de euros[2].
.

Las ilusiones de que un cambio del personal político sería
una manera de afrontar la aguda crisis social, prácticamente han desaparecido.
Cambiar el sentido del voto no impedirá los ataques, la eventualidad de un
Gobierno del PP es más de lo mismo; los palos sobre las costillas de los
trabajadores y de la población llueven por la izquierda y la derecha, la prueba
es que en todos los países el proletariado se enfrenta a ataques similares y en
todas partes se confronta a las mismas perspectivas de condiciones de vida
todavía más miserables. En Grecia o en España, además del ataque a las
pensiones, son los gobiernos de izquierda los que están imponiendo recortes
salariales del 20 o 10%. Esto es claramente lo que nos espera en el futuro y en
todas partes: de peor en peor.

Todo esto sucede no porque se gobierne de esta o
aquella manera, o que los políticos estén podridos o sean malintencionados,
sino que el sistema capitalista en todo el mundo está abiertamente en quiebra y
la burguesía hace pagar al proletariado mundial un alto precio por su crisis..

El capitalismo no nos dará nunca un gobierno más
social o más equitativo. En España, es el gobierno  " socialista " de Zapatero quien, en
concierto con la derecha, ha lanzado a final de junio principios de julio, una
enorme campaña ideológica difamatoria para desacreditar y aislar la valiente
huelga de los trabajadores del metro de Madrid, en lucha contra una rebaja del
5% de su salario.

Tarde o temprano, la clase obrera deberá defenderse y
no puede posponer por mucho tiempo una confrontación inevitable, contra un
sistema que sólo nos puede sumir a todos en una profunda miseria material y
moral. No podemos esperar ni dudar.

¡Los proletarios en España no están solos!

Esto también significa, que la clase obrera en España debe
tomar conciencia de que no está sola para afrontar esta terrible realidad, que
en todos los países se trata de la misma lucha para hacer frente a los mismos
ataques de los explotadores de todo el mundo a las condiciones de vida. De la
China a Panamá, pasando por Bangladesh y Cachemira, la clase obrera demuestra
que es capaz de desarrollar masivamente y con determinación su combate de clase
contra clase a escala mundial.

No hay ninguna perspectiva que no sea la de luchar
masivamente para defenderse de la avalancha de ataques que nos lleva a unas
condiciones de vida cada vez más miserables. Luchar de manera masiva significa
luchar juntos y con determinación, buscando, de la manera más amplia, la
extensión y la unidad del combate. Solo la movilización masiva frente a los
ataques masivos, será capaz de frenar a la burguesía; aún así, el proletariado no
puede ganar la batalla en un solo acto. La burguesía, porque no tiene otra
solución, volverá a la carga; pero es la única manera de impedir mediante la
movilización nuevos ataques complementarios. Acordémonos como en 2006 los
estudiantes franceses, las nuevas generaciones, lograron que el gobierno
Villepin retirase el CPE (contrato de primer empleo) mediante una lucha masiva
y solidaria, igual que en España, el sector del metal en Vigo ese mismo año,
mostró cual es el camino a seguir. No es a través de sucesivas y episódicas
jornadas de acción esterilizantes, o recurriendo a los especialistas del sabotaje
y la división obrera, entre ellos los sindicatos, como lograremos detener los
ataques; solo los trabajadores, organizando y dirigiendo colectivamente sus
propias luchas, con llamamientos generalizados a la participación de todos en
las asambleas y no solo de los "afectados", o sea sin tener en cuenta el sector
económico, o si son activos o desempleados, pensionistas, estudiantes, etc.
Solo así y verdaderamente haremos una demostración de fuerza contra la clase
dominante. Paralelamente con esto, se debe mantener el control permanente de
las luchas  en manos de la asamblea, cosa
que se consigue, como ha demostrado la historia de movimiento obrero, con la
elección directa de delegados por la asamblea y su revocación por la misma en
cualquier momento, es decir, sin mandato por un tiempo determinado (como en las
elecciones), según los método de la burguesía y sus asistentes. No hay otro
camino para expresar el rechazo de la clase obrera frente a los ataques y la
inhumanidad de un sistema capitalista podrido hasta el tuétano, solo así la
burguesía verá un enemigo serio y fuerte, que lleva en sus entrañas un futuro
diferente. Lo demás no es otra cosa que pólvora mojada. 

Adaptado
de R.I., publicación en lengua francesa de la CCI 11-09-10

 

[1]
Sin ir más lejos, ya hace tiempo que en la "aristocrática" telefónica francesa,
France Telecom, se han producido una serie de suicidios de trabajadores que
hemos recogido en nuestra prensa internacional. Pues bien, a la hora de
escribir este artículo nos enteramos por la prensa económica de España ("El
Economista" 10-09-10, edición digital) que en los últimos días se han suicidado
cinco trabajadores más.

[2]
La Gaceta 30-08-10