Ante la aceleración de la crisis mundial... La perspectiva de ataques masivos

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La situación internacional y su repercusión en España

Grecia y España están en primera línea en los avatares de la crisis. Esta sufre actualmente una agudización. Su manifestación es lo que podríamos llamar "la crisis de los déficit". Estados Unidos es el país donde el problema del déficit es más grave. También Gran Bretaña. Pero su manifestación en Europa, en Grecia y muy particularmente en España, tiene una importante repercusión pues afecta de lleno a la estabilidad del euro.

Esta situación obliga a adoptar medidas de austeridad cuya principal víctima es la clase obrera. Desde 2007 las condiciones de vida de los trabajadores han sido duramente atacadas (el desempleo ha subido de forma tremenda, los expedientes de despidos han proliferado en todo tipo de centros de trabajo, los desahucios de viviendas etc.). Sin embargo, estos ataques han sido presentados como algo que afecta "a los ciudadanos" para enmascarar que era la clase obrera la principal atacada o se han justificado como "solidaridad" con "los más desfavorecidos", una suerte de "solidaridad punitiva" consistente en que te aumentan los impuestos, te bloquean los salarios o te hacen trabajar más horas "para ayudar a los que menos tienen".

Esta farsa repugnante, destinada a perpetrar un doble ataque -a las condiciones de vida y a lo más preciado para los trabajadores que es su solidaridad y su sentimiento de clase-, va a ir dejando paso a medidas mucho más abiertas, frontales y masivas. Es evidente que la burguesía seguirá acompañando sus planes de austeridad con maniobras políticas e ideológicas destinadas a sembrar entre los trabajadores la cizaña de la división, la atomización, la fragmentación corporativa, los enfrentamientos intestinos etc., pero es preciso comprender que estamos entrando en otra etapa en la política de la burguesía frente al proletariado.

En España estamos asistiendo a una serie de idas y venidas, de anuncios "de infarto" acompañados de desmentidos y "matizaciones" que pueden producir la falsa sensación de "seguimos como hasta ahora" y que "no llegará la sangre al río". Así se anunció primero por el gobierno la edad de jubilación a los 67 años y después Zapatero dijo que "se puede negociar". Se dejó caer que el cómputo para calcular la pensión pasaba de 15 a 25 años y luego se dijo que era un "simulacro". Se anunciaron recortes de 50000 millones de euros y luego se vino a decir que solo consistirían en "menos AVE y menos autopistas". Se planteó una "Reforma Laboral" que era tan Light que gustaba a Sindicatos y a Patronal. La ceremonia de la confusión no cesa: un alto cargo del ministerio de turno anuncia que los sueldos de los funcionarios se recortarán en 2011 y al poco tiempo la ministra lo desmiente, la patronal anuncia un contrato sin indemnización -que ya estaba previsto en el documento de la reforma laboral propuesto por el gobierno- y a las pocas horas se produce el enésimo desmentido ...

No nos debemos dejar engañar por las apariencias ni por la forma torticera con la que la burguesía presenta las cosas  Debido a la agudización de la crisis, hoy estamos en los primeros pasos de un largo y demoledor programa de ataques contra los trabajadores que serán cada vez más brutales, frontales y sistemáticos.

Es el análisis de la situación internacional -concretamente la evolución de la crisis, el juego que están llevando en Grecia y el papel de España como bomba de relojería de la Zona Euro- el que nos permite comprender el viraje que está teniendo lugar.

La aceleración de la crisis mundial

El discurso oficial que repiten a todas horas es que el grave episodio de crisis 2007-2009 está "a punto" de ser "agua pasada" y ya estaríamos en la senda de la "recuperación". Esto nos repiten machaconamente desde Nueva York a Tokio y desde Pekín a Berlín. El guión es simple: lo de 2007-2009 es una más de las recurrentes "crisis cíclicas" con las que han intentado disfrazar las sucesivas y cada vez más profundas convulsiones económicas que han sacudido el mercado mundial en los últimos 40 años. En definitiva, todo quedaría en que de vez cuando hay una tempestad pero luego viene un sol esplendoroso.

Pero ni lo ocurrido los últimos 40 años responde a ese esquema ni tampoco actualmente los hechos siguen el guión que apresuradamente han querido montar políticos, economistas, empresarios y sindicalistas.

Por un lado, las estadísticas de crecimiento del último trimestre de 2009 han provocado una severa decepción: en Alemania el crecimiento ha sido cero patatero, en Italia -0,2%, España -0,1, Grecia -0,8; Gran Bretaña 0,1; la zona Euro otro 0,1; solo Francia ha podido exhibir un 0,6% ...

Pero por otra parte, se está produciendo algo más siniestro: una acumulación creciente de déficit público en los estados. En contra de la imagen tranquilizadora que quieren darnos, no se trata de Grecia, Letonia, Islandia o Irlanda, ni las cosas se limitan a los famosos PIGS (Portugal, Grecia, Italia, España) sino que son los grandes como Japón, Gran Bretaña y sobre todo Estados Unidos quienes constituyen el corazón del problema.

Ya dijimos en su momento que la crisis comenzada en 2007 tuvo una de sus principales consecuencias en la desestabilización casi generalizada del sistema bancario mundial conllevando la amenaza de un bloqueo del aparato económico.

Para evitarlo, los gobiernos se lanzaron a un gigantesco endeudamiento que tuvo como objetivos salvar la banca y los sectores económicos clave. Si este hiper-endeudamiento ha logrado mantener mínimamente la economía evitando el colapso, sus consecuencias han generado una nueva amenaza de colapso aún más peligrosa: la posibilidad de la quiebra de Estados y entre ellos, el propio Estados Unidos.

Estados Unidos tiene medios imperialistas y económicos para atenuar la amenaza tratando de desviar algunos efectos sobre otras economías particularmente la china. Ahora bien, en la zona Euro los déficit monumentales de Grecia y, especialmente de España, están presionando sobre la propia moneda haciéndola vulnerable a todo tipo de operaciones especulativas y, por tanto, amenaza con bloquear el complicado edificio europeo.

La creación de la Eurozona y de la moneda única fue una arriesgada operación en respuesta al caos que se generó en un episodio anterior de la crisis (las convulsiones de 1992-93) que provocó una serie de devaluaciones en cascada. Pero hoy ese edificio -bastante complejo y minado por múltiples contradicciones- está en peligro.

El caso griego está poniéndolo de manifiesto. Primero por la propia gravedad del déficit del Estado. Segundo porque detrás de Grecia está el verdadero problema: España. El peso de la economía griega es muy limitado en comparación con el de "la octava potencia del planeta" como gustan alardear Zapatero y sus secuaces. Tiene razón Zapatero cuando se desgañita gritando que "España no es Grecia": el caso español es mucho peor. Los riesgos que entraña el déficit público español con un desempleo muy superior son enormes.

Alemania, se encuentra ante un complicado desafío. No puede dejar caer Grecia ni tampoco ponerla en manos del FMI lo que supondría un golpe significativo a la "autoridad y autonomía europeas". Pero la operación de salvamento es arriesgada, incierta y puede acarrear costes importantes. De ahí que la reunión para "salvar a Grecia" haya producido un nimio comunicado que aplaza todo para más adelante.

Desde el punto de vista político, Grecia es un banco de pruebas. Las medidas anunciadas son brutales, como muestra, se habla de recortes salariales de los funcionarios de hasta el 20%. Si las movilizaciones trampa de los sindicatos logran finalmente hacer pasar el grueso de los ataques, la burguesía a nivel internacional tendrá una referencia, principalmente para abordar el caso español.

Sin embargo, no se trata de "los enfermos de Europa". Es ilusorio pensar que saneados Grecia, España y demás PIGS se acabó el problema. En realidad, el tumor griego esconde el cáncer español y este a su vez tapa el feo rostro de la metástasis franco-alemana. Alemania quizá podría preservar algo de sus intereses operando quirúrgicamente en Grecia y España,  pero el respiro que podrá encontrar es pequeño, los estragos que la operación pueda provocar en la zona Euro y en la moneda pueden ser de gran envergadura y, por tanto, a término el boomerang se estampará contra su cabeza.

La evolución de la crisis se concreta en la amenaza de quiebra de los Estados e igualmente en el riesgo de un estallido de los complicados mecanismos internacionales levantados como tampón de la crisis: especialmente el más arriesgado y complejo, la Zona Euro.

Vemos pues que si el endeudamiento permitió durante los últimos 40 años acompañar la marcha desbocada de la crisis, frenándola, desviándola a los países más periféricos y aplazando sus efectos más perniciosos, hoy se ha transformado en hiper endeudamiento, afecta de plano a los principales estados mundiales y está generando unos problemas de muy difícil solución.

El Estado en los años 70 fue el primero en endeudarse ante la crisis. Pero ello degeneró en una hiperinflación que le obligó a parapetarse tras del endeudamiento de bancos, empresas y familias, lo cual abrió la etapa del "neoliberalismo". Hoy, el Estado tiene que ser de nuevo quien asuma directamente la carga del endeudamiento con consecuencias mucho peores que en los 70.

Otro dato de los últimos 30 años es que como respuesta a la crisis, la burguesía fue irguiendo progresivamente el baluarte de los acuerdos multilaterales, el entrelazamiento mundial de las economías, la organización de grandes áreas económicas y comerciales cuyo principal exponente ha sido la Eurozona. Hoy esos mecanismos de protección se ven progresivamente amenazados dejando entrever el monstruo del proteccionismo y del caos general en la economía, lo cual de concretarse supondría un golpe mortal.

Los cauces por los que discurre la manifestación actual de la crisis son diferentes a los episodios anteriores. La burguesía misma no sabe exactamente como salir del atolladero, no se vislumbran las "grandes soluciones" que tanto impresionaron en los años 30 o las que -con menos fuerza- ilusionaron en los 70 y 80. En todo caso, algo está claro: el pronóstico apresurado de los media según el cual "estamos saliendo de la crisis" no se tiene en pie, a lo que estamos asistiendo es a una etapa superior, llena de incertidumbres, de la crisis actual abierta en 2007.

Los ataques en España

El análisis de la situación internacional nos permite comprender lo que está sucediendo en España. Es evidente en primer lugar que el programa de ataques que se anuncian -y, lo más importante, otros que vendrán y que de momento no se dice nada de ellos[1]- no es una repentina tempestad en un cielo azul. Hemos asistido a brutales ataques durante los últimos dos años que se han plasmado en más de 4 millones de parados, el hecho de que casi dos millones no tengan ninguna cobertura, el aumento dramático de la pobreza, las "quiebras familiares" ante el peso de las hipotecas etc.[2].

Pero si todo lo anterior es verdad eso no nos debe impedir comprender que estamos asistiendo a un salto adelante, a un viraje, en la política de la burguesía. No hay un simple "más de lo mismo" sino un aumento en la cantidad y brutalidad de los ataques y, sobre todo, una perspectiva de ataques aún más dramáticos.

En segundo lugar, es evidente igualmente que la burguesía no puede descuidar el frente político - ideológico. Tiene que hacer movimientos en zigzag, dando pasos adelante acompañados de aparentes pasos atrás, como hemos visto al principio. Están cambiando el escenario y no lo pueden hacer de golpe, necesitan tiempo no solo para hacer creíble la nueva etapa sino también para adaptarse ellos mismos, especialmente los sindicatos, acostumbrados durante década y media a una "actitud responsable y colaboradora".

Pero hay algo más importante que aconseja ir con tiento en el cambio de escenario: la burguesía tiene que preservar lo más importante de la etapa anterior de "ataques solidarios": el veneno de la división, la atomización y el ataque brutal a los sentimiento de solidaridad y de lucha de clases. Esa ponzoña tiene que conservarla en toda su integridad porque los servicios políticos que le proporciona son enormes.

Ahora bien, no podemos quedarnos fijados en los hilos que vinculan con la etapa anterior. Nuestra tarea es alertar a la clase sobre la nueva etapa que se avecina, sus características, el cambio de política, la cadena sucesiva de ataques que se plantean.

  • Jubilación.

 Con casi completa seguridad, más allá de los avances y retrocesos, lo que planean es aumentar la edad de jubilación[3]; aumentar el cómputo de años para calcular la pensión[4], aumentar los años necesarios para tener derecho a pensión, y un ataque importante que con todo el ruido mediático sobre la edad de jubilación ha pasado desapercibido: piensan pasar de 52 a 58 años la edad mínima para poder acogerse a planes de prejubilación. Esta medida que durante los últimos 30 años ha sido utilizada por el Estado como colchón amortiguador de los despidos y que ha sido objeto de una asquerosa campaña mediática que presentaba a los trabajadores prejubilados despedidos como unos vagos privilegiados que con 50 y pocos se hinchaban a ganar dinero, hará que los futuros despedidos -que sin duda serán muchos- se vean condenados a no cobrar más que el subsidio de paro y una miserable indemnización sin ninguna posibilidad de conseguir trabajo.

Los sindicatos montaron unas manifestaciones descafeinadas para "protestar" por la edad de jubilación a los 67 años. Tras esta "movilización" el Gobierno ha dado la apariencia de "haber reculado" ante "la firmeza sindical". Sin embargo, todo esto no es más que una farsa[5] pues es más que probable -y sobre ello hablan descaradamente todos los grupos parlamentarios- que van a utilizar el mecanismo discreto del Pacto de Toledo para perpetrar todas esas medidas con "nocturnidad y alevosía" sin publicidad como han venido haciendo desde 1994.

  • Recortes presupuestarios.

Zapatero ha anunciado 50000 millones de € en 3 años. La maniobra del despiste los presenta como algo inofensivo que solo afectará al AVE y las autopistas. Pero la realidad es muy diferente: la tasa de reposición de funcionarios se reduce al 10%[6], se procederá a una revisión y disminución de las ofertas públicas de empleo, se van a aumentar los programas de rendimiento y los traslados ...

El señor Ocaña -segundo de a bordo de la ministra Salgado- anunció que los sueldos de los funcionarios se revisarían a la baja en 2011. La ministra le desmintió ... en apariencia, pues sus palabras fueron que "nada se haría sin previa negociación". Sin embargo, algo que se ha anunciado y nadie ha desmentido es que se va a aplicar un plan de austeridad en las empresas públicas que incluye entre otros ataques despido del 4% de las plantillas, reducción de gastos etc. 

Finalmente, hay un enigma cuidadosamente guardado por el gobierno: ¿cómo se trasladarán esos recortes -la cifra es de gran envergadura- a los gobiernos autonómicos y a los ayuntamientos?

  • Acuerdo Social:

Patronal y sindicatos han llegado a un pacto que regula los salarios hasta 2012 con aumentos irrisorios. Pero eso con ser gordo oculta cláusulas poco publicitadas pero muy dañinas: se autoriza a las empresas a descolgarse de estos acuerdos "si las circunstancias económicas lo exigen" lo cual sienta un precedente siniestro; además se planifica un laberinto de mini-acuerdos salariales por categorías, tipos de contratación, empresas subcontratadas etc., destinados a sembrar todas las minas posibles para que los trabajadores no se puedan unificar en una lucha común cuando se planteen las revisiones salariales.

  • Reforma Laboral:

Aquí es donde el juego del despiste ha alcanzado ribetes astracanescos. El documento presentado por el gobierno era tan prolijo, contradictorio y confuso que hasta los propios "agentes sociales" han confesado que no se lo han leído[7] aunque sin embargo "les ha parecido satisfactorio" (¡¡¡). Ahora bien, el papelito de marras contiene ataques en toda la regla: se generalizan los contratos con 33 días de indemnización por despido con lo cual la figura de los 45 días queda reducida al mínimo; hay algo inquietante en este campo que se apunta: la posibilidad de contratos "fijos" con indemnización por despido reducida a 20 días; por otro lado, con la excusa de favorecer a los jóvenes y otros colectivos "desprotegidos" se introducen nuevos contratos precarios que proporcionan a los empresarios un instrumento para degradar más aún el mercado de trabajo; otra medida amenazadora es la propuesta de ampliar los contratos a tiempo parcial -que llevan consigo una cláusula de despido automática-, para el que se anuncian dos modalidades: una con horario fijo y otra con horario flexible para que las empresas "se puedan adaptar a los cambios en sus procesos productivos". En la práctica, eso supone trabajar toda la jornada con contratos de media jornada, y si se reclama esa diferencia de "horas extras", los patronos pueden cómodamente rescindir el contrato. Además, está la aplicación del llamado "modelo alemán" que no es más que un ERE temporal que puede suponer bajas salariales del 25%.

Pero hay un ataque sobre el que los sindicatos no dijeron ni pío (¡como no se lo habían leído!) y que luego la patronal ha concretado con el anuncio de un contrato sin indemnización ni subsidio de paro. Este anuncio que ha motivado que gobierno, sindicatos e incluso la prensa "de izquierdas" pusieran el grito en el cielo ¡estaba ya -aunque de forma más alambicada- en el documento que presentó el gobierno: proponía una modalidad de contrato "para favorecer a los jóvenes" sin derecho a subsidio de desempleo!.

  • El decreto ley contra los controladores aéreos

Otro golpe que en el fondo se puede aplicar a todos los trabajadores ha sido envuelto bajo las banderas de "la lucha contra los privilegios aristocráticos de ciertos trabajadores". Han sido las medidas adoptadas ruidosamente por el Señor Blanco contra los controladores aéreos a los que se ha sometido previamente a un odioso linchamiento mediático presentados como vagos que cobran hasta 800 mil euros anuales cuando en realidad trabajan en condiciones de un estrés insoportable dada la carga de aviones que tienen que guiar. Las medidas son el aumento de la jornada de 1200 a 1600 horas anuales; la supresión del cobro de horas extras aunque se hagan efectivamente; la disminución del salario del 20% ... Que duda cabe que con esta campaña basada en crear chivos expiatorios -destruyendo el necesario sentimiento de solidaridad con la excusa del "privilegio"- han sentado un peligroso precedente que luego sabrán utilizar a mansalva en futuras ocasiones. En particular será empleado para atacar a los funcionarios, verdadera patata caliente del gobierno español. En realidad, en la "reforma laboral" la burguesía española ha avanzado tanto que le queda poco trecho para recorrer, en cambio, el "despido libre" no está implantado entre los funcionarios y aunque la precariedad está muy extendida (el 40%) se necesitan medidas mucho más duras que van desde rebajas salariales como en Grecia hasta la movilidad geográfico - funcional incluyendo la posibilidad de una mayor facilidad para el despido.

¿Cómo va a maniobrar la burguesía?

Estamos en la primera fase de la nueva etapa. El Gobierno se despojará gradualmente de los viejos ropajes de "la solidaridad y la preocupación social" para adoptar los nuevos trajes de las "políticas de choque".

Los sindicatos son la pieza fundamental: tienen que enseñar más el músculo "combativo", realizar alguna que otra manifestación, sin desengancharse bruscamente de la "política de responsabilidad".  Ya han hecho un primer ensayo con las manifestaciones "contra la jubilación a los 67 años" y proseguirán sin duda con nuevas "movilizaciones".

La política de la burguesía, una vez bien instalado el nuevo escenario, va a ser la de fragmentar a los trabajadores en una dispersa multiplicidad de frentes de lucha.

En el campo de los ajustes presupuestarios los ataques pueden presentarse de manera dispersa como problemas en tal Ayuntamiento, medidas duras en tal administración autonómica, rescisiones de contratos en determinadas empresas con los subsiguientes despidos; ataques "a los consumidores" producto de una restricción presupuestaria. La descentralización del Estado con una triple administración (central, autonómica y municipal) permite presentar los ataques como un asunto específico de tal ayuntamiento, tal gobierno autonómico o tal administración pública. De esa forma se ponen todos los obstáculos posibles a la unidad y la solidaridad obreras.

La Reforma Laboral da mucho margen: los sindicatos y la patronal pueden negociar las medidas concretas modulándolas en función de la evolución de la crisis y del clima social; estas pueden ser dosificadas y sus efectos no tendrán necesariamente un impacto inmediato y directo.

Es evidente que el descontento y el malestar de los trabajadores -el cual no se traduce inmediata y masivamente en combatividad- ha aumentado durante los últimos dos años y se va a agudizar en el periodo que viene[8]. En este plano, la burguesía renueva las pilas en IU que multiplica los cambios para hacer caer en el olvido sus 5 años de colaboración con el PSOE y que trata de presentarse como la "izquierda transformadora". Tras años de sequía electoral las encuestas la resucitan hasta porcentajes del 6% con el objetivo de hacerla mínimamente creíble.

Nuestra intervención

Nuestra principal tarea es alertar a los trabajadores sobre la nueva etapa que se abre. Un primer paso en nuestra intervención es la hoja antes mencionada. Esta hoja no es de agitación. Lo que necesitamos es una hoja de reflexión que plantee la entrada en la nueva etapa, haga ver la globalidad y el entrelazamiento de los ataques, alerte frente a la dispersión y deje claro en función de un análisis mundial que lo que ahora vemos no es sino el primer eslabón de una larga cadena de ataques frontales y masivos.

Entre 2007 y 2010, la crisis se presentó como una especie de fenómeno inevitable y su principal consecuencia -el desempleo- no aparecía como directa consecuencia de la acción gubernamental sino como el producto casi natural de un sistema impersonal, lo que provocaba rabia, malestar e inquietud, pero al mismo tiempo daba la impresión de un monstruo tan gigantesco como inaprensible que paralizaba la lucha. Hoy, la nueva etapa de la crisis se plantea como un problema de déficit que involucra directamente a los Estados y los coloca ante la necesidad de asumir de manera más abierta las medidas de austeridad. Esto plantea más claramente la confrontación de clases. Es cierto que la burguesía va a emplear a tope toda la experiencia adquirida en provocar división e insolidaridad, atomización y desconcierto, pero todo esto no le puede evitar la necesidad imperiosa de una confrontación cada vez más descarnada.  Grecia es el primer teatro de esta confrontación[9]. Tras ella vendrá España.

Por ello, otro elemento importante de nuestra intervención es el internacionalismo y la solidaridad internacional. Si la burguesía intenta con el planteamiento de los ataques dispersar en múltiples e inconexos frentes a los trabajadores, igualmente trata de encajonarlos en luchas encerradas en un país sin relación con los demás. Para ella lo ideal sería abordar el "temporal griego" y preparar con tiempo la "tempestad española".

Ahora bien, la hoja no agota nuestra intervención. Esta hemos de plantearla de manera sostenida y metódica. No se trata de una movilización puntual sino de una movilización regular a la cual queremos incorporar a los simpatizantes, a grupos afines y al medio de discusión e intervención con el cual colaboramos regularmente.

Podemos organizar encuentros de discusión que sirvan igualmente para proponer iniciativas de intervención. Igualmente se pueden adoptar nuevas hojas para difundirlas en manifestaciones, luchas, actos en general.

Acción Proletaria 28-2-10


[1] El Señor Campa, alto funcionario del ministerio de Economía, anunció el martes 9 en Londres que «el gobierno no dudará en aplicar nuevos ajustes si la situación lo requiere».

[2] Zapatero proclama que el «principal objetivo del gobierno es no dejar en la estacada a los más desfavorecidos». Un estudio con cifras concretas de desempleo, sopas de caridad, pobreza aguda, marginación etc., desmiente rotundamente esas demagogias.

[3] Podrán jugar con los 66 o los 67 años, con aumentar el periodo de adaptación, con introducir mecanismos de voluntariedad etc., pero el ataque es inevitable.

[4] De nuevo aquí puede que jueguen con los 20 o 25 años

[5] Ver nuestra hoja de intervención Golpe a las pensiones, reforma laboral, recortes presupuestarios: el Capital y su Estado nos atacan en todos los frentes, en http://es.internationalism.org/node/2780

[6] Es decir, por cada diez funcionarios que se jubilan solo se cubre una plaza.

[7] En el caso del Señor Díaz Ferrán, presidente de la Patronal, es normal porque anda acuciado por graves problemas de quiebra en sus propias empresas.

[8] La burguesía maniobra muy hábilmente utilizando el arma de las encuestas que le permite preparar el terreno electoral pero que sobre todo lo emplea para propiciar la máxima atomización, es decir, que ese descontento se canalicen hacia una rabia sorda e individualizada. Concretamente, se ha montado una clamorosa campaña de encuestas donde Zapatero está por los suelos, el PSOE perdería las elecciones etc. y los partidos minoritarios crecerían como la espuma.

[9] Desde el punto de vista de la lucha de clases la confrontación en este país no deja de tener riesgos para la burguesía. El proletariado tiene reciente la experiencia de diciembre 2008 y no sabemos hasta qué punto ha podido reflexionar e incorporar para su lucha sobre ella.