Amenaza de hambrunas por la inflación: Crisis capitalista y respuesta obrera

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Estamos
asistiendo a una aceleración impresionante de la crisis del capitalismo. Esta
aceleración tiene repercusiones muy duras sobre la clase trabajadora y sobre la
gran mayoría de la población mundial.

Por
una parte, los despidos continúan a ritmo creciente. Podemos citar 74000 en
General Motors, los despidos masivos en bancos e instituciones financieras, los
despidos igualmente masivos en la construcción y en las oficinas inmobiliarias.

La
precariedad se acentúa. Un informe aparecido esta semana revelaba que las
contrataciones indefinidas (que en los momentos más "prósperos" tan solo
alcanzaban el 11%) han caído prácticamente a cero[1].

Una
de las consecuencias de la crisis es el endurecimiento brutal de las medidas
contra los trabajadores emigrantes. En Italia el nuevo gobierno de Berlusconi
se conduce de forma descaradamente xenófoba y arrogante, azuzando actos
progromistas como el asalto a un campamento de gitanos rumanos. Sin embargo,
los gobiernos de "izquierda" como el de ZP, que por boca de la vicepresidenta
se desmarca de Berlusconi, hacen exactamente lo mismo pero envuelto en una
retórica de "democracia" y "derechos humanos".

Un
informe reciente encargado por la
UE revelaba que en España los emigrantes sin papeles son
tratados como delincuentes, retenidos por periodos no inferiores a 18 meses.
Los centros de retención se han convertido en cárceles donde los emigrantes son
encerrados en celdas inmundas que carecen de condiciones mínimas de salubridad
e higiene y no tienen derecho -como revelaba el informe- siquiera a paseos por
el patio. Como el periodo legal es de 40 días, los emigrantes son soltados y
vueltos a detener a continuación.

Como
respuesta a la crisis y la escalada del desempleo, la UE ha decidido endurecer las
medidas represivas contra la emigración y puesto nuevas trabas contra el acceso
de personas de países "sensibles", todo ello con el aval del nuevo gobierno del
"diálogo" y la "tolerancia" que encabeza Zapatero. Un artículo en El País
denunciaba, por ejemplo, que personas procedentes de México que iban de turismo
o de visita a familiares sufrían trabas prácticamente infranqueables para venir
aquí y si a pesar de todo lo lograban eran tratadas como sospechosas sometidas
a todo tipo de controles y verificaciones.

Sin
embargo, en la crisis actual, el efecto más duro contra los trabajadores y la
gran mayoría de la población está siendo la inflación. Los precios de los
alimentos básicos, del gas para cocinar, del transporte etc., se disparan de
forma meteórica. Los salarios -congelados o casi congelados- no pueden resistir
esa carrera.

Esta
explosión inflacionaria tiene una consecuencia dramática para las poblaciones
de los países de África, Asia, América Central y del Sur, ya de por si muy
empobrecidas. Estamos asistiendo a los primeros pasos de una hambruna que puede
convertirse en generalizada. La
FAO calcula que cada día 100.000 personas mueren de hambre.
En los 3 últimos años los precios de los productos alimenticios han subido un
83%. En el caso del trigo el alza ha sido del 181%. En Estados Unidos el arroz
ha tenido que ser racionado. Jean Zeagler, encargado especial de la ONU para el "derecho a la
alimentación" declara que «vamos hacia un largo periodo de revueltas, de
conflictos, de oleadas de desestabilización regional potencialmente
incontrolables»
, añadiendo que «antes de la actual subida de los precios
habían 854 millones de personas sub-alimentadas. Ahora, la hecatombe está
anunciada».
El Banco Mundial pronostica que «la inflación alimenticia no
es un fenómeno temporal, el curso de los precios van a ser superior al de 2004
por lo menos hasta 2015»[2]
.

La
inflación en los alimentos básicos se ve agravada por fenómenos de especulación
y acaparamiento de alimentos que recuerdan a lo que comerciantes y gobernantes
realizaban cada vez que había malas cosechas en tiempos feudales. Los
capitalistas, ávidos de ganancias rápidas, ven como la especulación
inmobiliaria o bursátil ya no ofrece ninguna salida y se dedican a especular
con los alimentos agudizando todavía más la llamarada inflacionaria. Se está
empezando a poner de manifiesto una verdad largo tiempo anunciada por los
revolucionarios: EL CAPITALISMO ES INCAPAZ DE ALIMENTAR A LA HUMANIDAD. Una
realidad que los prodigios tecnológicos, los rascacielos, el glamour, y otros
oropeles, tienen cada vez más dificultades para ocultar.

Las revueltas del hambre

En los
primeros meses de 2008 se han multiplicado las revueltas del hambre en un buen
número de países. En un artículo de CCI ON LINE que publicábamos sobre Haití[3],
decíamos «En una Web de nombre semana.com, aparece un artículo titulado
Planeta con hambre donde se lee: «El hambre ataca, y la gente se levanta. Hay
protestas en Guinea, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Níger y Senegal. En
Camerún causan 40 muertos. En Haití, cuatro. En Costa de Marfil y Burkina Faso
las manifestaciones se convierten en saqueos y violencia, mientras en Egipto
siete personas mueren en peleas por recibir pan subsidiado. Uzbekistán, Yemen,
Bolivia e Indonesia viven algo parecido. Los altos precios de la comida la han
puesto fuera del alcance de millones, y la situación no hace más que agravarse»
.

Cabe
destacar la situación social en Egipto donde «al triplicarse los precios del
trigo, los servicios de pan subsidiado del gobierno se vieron totalmente
desabastecidos lo que provocó protestas e incidentes en las colas del pan
durante marzo de 2008, en abril los obreros de la empresa textil de Malhalla al
Kubra -vanguardia de los movimientos obreros de 2006 y 2007- lanzaron el 7 de
abril un llamamiento a la huelga en todo el país y se manifestaron el 7 y el 8
siendo duramente reprimidos por la policía. En el norte de Egipto murieron dos personas,
una de ellas un niño»[4]

La
respuesta de la burguesía ha sido la represión. El único "alimento" del que
poseen grandes reservas los estados burgueses son las balas: «200 muertos en
la represión de los motines en Burkina Fasso en febrero 2008, 100 muertos en
Camerún, 5 muertos en Egipto en abril y otras tantos en Haití el mismo mes»
[5]

La
respuesta de las luchas obreras

Estas
masas desheredadas no están solas en sus protestas, se ven acompañadas por un
progresivo incremento de las luchas obreras en numerosos países tanto en
aquellos considerados "opulentos" como en los catalogados como "pobres". Vamos
a exponer las luchas más significativas durante los primeros meses de 2008[6]:

Irán: los conductores de autobuses de Teherán
fueron a la huelga en enero. 100 obreros fueron detenidos y 2 considerados
líderes están todavía en prisión. El 18 de febrero, en Chouch, sur del país,
los obreros de una azucarera se manifestaron contra el impago de sus salarios.
Este mismo motivo ha estado en la raíz de numerosos paros en empresas de
Ghazvine, de Elam y de Karadj (oeste), los empleados de una empresa de
telecomunicaciones y de una farmacéutica en Teherán, de una industria textil en
Ispashan (segunda ciudad del país). En el norte, en Rasht, los obreros del
textil se han manifestado delante de los edificios oficiales portando pancartas
que decían "Tenemos hambre". El 21 de febrero los obreros empleados en
la construcción de una presa en Abbaspur (sur) se declaraban en huelga siendo
violentamente atacados por fuerzas de la policía secreta. El 14 de abril, la
policía ha atacado con bulldozers los trabajadores de una fábrica de neumáticos
ocupada por el impago de salarios.

Vietnam: desde principios de año se han
contabilizado 150 huelgas. Los 17000 trabajadores de la multinacional de
calzado Nike se pusieron en huelga reclamando un alza de 200000 dongs (unos 8
euros). Obtuvieron la mitad de lo reivindicado por lo que las protestas continuaron
y la factoría fue cerrada durante 3 días. 10000 obreros de una fábrica de
juguetes en Danang se pusieron en huelga reclamando vacaciones pagadas y un
aumento de las primas.

Rumania: tras varias semanas de huelga los
obreros de la fábrica Dacia - Renault han obtenido un aumento de 100 euros
mensuales, casi el 40%. En la siderurgia de Arcelor - Mittal en Galati, 4000
obreros se declararon en huelga por aumento de salario, primas por trabajar en
fin de semana y ayudas a las familias de trabajadores accidentados. La
dirección otorgó inmediatamente una subida del 12% pero un tribunal laboral
decidió prohibir la huelga logrando la vuelta al trabajo.

Polonia: los obreros de la mina carbonífera de
Budryk en Ornontowice (Silesia) protagonizaron una huelga de 46 días para
reclamar la igualación de sus salarios con las otras minas del país. Obreros de
otras empresas de la zona se han solidarizado con la lucha y las mujeres de los
mineros se han manifestado en Varsovia. El sindicato Solidarnosc (quien saboteó
la gran huelga de 1980) ha calificado a los mineros de "canallas".

Rusia: 3000 obreros han ocupado las minas de
bauxita durante una semana. Reivindicaban un aumento del 50% del salario y el
restablecimiento de una serie de derechos sociales previamente anulados. Actos
de simpatía con los huelguistas se han dado en todo el país y la gran mayoría
de la población local se ha manifestado junto con los huelguistas. La dirección
ha cedido parcialmente.

Turquía: la guerra del Kurdistán no ha podido
impedir una huelga masiva de 43000 obreros en los astilleros e industrias
auxiliares de Tuzla en el mar del Mármara. El 28 de febrero una manifestación
masiva era reprimida violentamente por la policía. En respuesta, los obreros
hicieron una sentada alrededor de la fábrica. Ante nuevas medidas represivas
(75 obreros fueron detenidos y sometidos a brutales palizas), los obreros
protagonizaron nuevas manifestaciones. "Nuestra vidas tienen menos valor que
la de sus perros"
, gritaban los obreros, la huelga se extendió y las
autoridades liberaron a todos los detenidos mientras que la dirección concedía
algunas reivindicaciones: mejora de las condiciones de seguridad e higiene y
limitación del trabajo diario a 7 horas y media.

Argelia: a partir del 13 de abril estalló una huelga
"ilegal" (no convocada por los sindicatos) por un aumento del salario base
entre los funcionarios públicos. Las autoridades abrieron inmediatamente
negociaciones para revisar las escalas salariales. En la región de M'sila el 10
de abril estalló una huelga en una cementera motivada por las deplorables
condiciones de trabajo.

Camerún: los obreros de las plantaciones de palma
-donde las condiciones de trabajo son inhumanas- se declararon en huelga en
marzo, retomando una lucha duramente reprimida en noviembre de 2007.

Swazilandia: a finales de marzo 16000 obreros de la
industria textil se pusieron en huelga para obtener mejoras salariales y de
condiciones laborales.

Túnez: el 6 y el 7 de abril, los obreros de la
zona minera de Gafsa (que en 1978 protagonizaron una gran huelga duramente
reprimida con 300 muertos) se declararon de nuevo en huelga contra el despido
de varios compañeros. Una nueva oleada de arrestos ha sido la respuesta del
gobierno logrando por el momento acallar la protesta. También, el 10 de marzo
hubo una huelga en la capital de los 4000 trabajadores de la empresa de
telemarketing, Teleperfomance, que trabaja por el mercado francés y belga.

México: una huelga el 11 de enero en la mayor
mina de cobre del país -Cananea, provincia de Sonora, al norte- un tribunal la
declara ilegal y sufre una violenta represión por parte de la policía y las
fuerzas especiales[7].

Venezuela: huelga masiva de los trabajadores de la
siderurgia[8]

China: el 17 de enero los trabajadores
portuarios de la multinacionales Maersk en el puerto de Machong se declaran en
huelga. No hay noticias del resultado de la lucha[9].

Emiratos
Árabes: conocemos la
huelga que hubo en Dubai en noviembre de 2007[10],
su ejemplo parece extenderse puesto que 1300 obreros de la construcción en un
emirato vecino, Bahrein, también se han declarado en huelga en abril 2008. Las
autoridades han preferido ceder inmediatamente y han concedido un fuerte
aumento salarial.

Israel:
en este Estado que
celebra su 60 aniversario, lleno de guerras y brutalidad represiva, los obreros
de la recogida de maletas de la compañía aérea de bandera, El Al, se declararon
en huelga al margen de los sindicatos durante el mes de marzo. Poco antes otra
huelga estallaba entre los empleados de la Bolsa de Tel Aviv, hartos de la cantidad de horas
extras obligados a realizar lo que les impedía -según declaración de un
trabajador- "estar con nuestras familias".

Luchas
en los países industrializados

Veamos a
continuación las principales luchas producidas en los países industrializados
donde existe un proletariado muy concentrado y con una larga experiencia tanto
de luchas como de las maniobras ideológicas y sindicales de la burguesía. Para
no hacer muy largo este artículo resumimos los acontecimientos

Gran
Bretaña: la jornada del
24 de abril ha visto la movilización de más de 400000 trabajadores del sector
público[11].
Por primera vez en 21 años, 200000 trabajadores de la enseñanza han entrado en
huelga contra la carestía de la vida. Por primera vez en la historia de
Inglaterra, los trabajadores de los guarda costas marítimos se han declarado el
huelga desde el 7 de marzo. Destacar igualmente la huelga de los empleados
municipales de Birmingham, la segunda ciudad del país, y de los trabajadores de
la refinería de Grangemouth en Escocia. En el metro londinense, la amenaza de 3
días de huelga por parte de 7000 conductores ha hecho retroceder a la dirección
que ha retirado un plan que reducía la seguridad de los convoyes con objeto de
ahorrar costes.

Alemania: una experiencia importante de
solidaridad fue la movilización de los obreros de Bochum -y principalmente de
la factoría Opel- en apoyo de sus compañeros de Nokia amenazados de perder su
empleo. Después ha habido numerosas huelgas: en la siderurgia 93000
trabajadores; en los funcionarios durante la semana del 3 al 7 de marzo; en
hospitales, en cajas de ahorro, en los aeropuertos de Frankfurt, Munich,
Dusseldorf, Hamburgo, Stuttgart y Hannover; en el sector público, el sindicato
del ramo -Verdi- ha convocado una huelga para el 2 de mayo dada la fuerte
presión de los obreros que rechazaron sus propuestas de negociación a la
patronal. También ha habido luchas en los transportes públicos, principalmente
en Berlín y el descontento es muy fuerte en los correos donde las reuniones de
trabajadores reclaman la convocatoria de una huelga a nivel nacional[12].

Bélgica: durante el mes de marzo se han
producido huelgas en la factoría Ford de Gante, en los correos de Mortsel
-cerca de Bruselas- en protesta contra la proliferación de contratos precarios;
en los transportes públicos de Bruselas y 2 huelgas "salvajes" (es decir,
realizadas por iniciativa espontánea de los trabajadores fuera de los
sindicatos) en el grupo petroquímico BP y en la empresa de logística Ceva, en
este último caso contra los despidos.

Grecia:
el gobierno pretende
implantar una reforma del sistema de pensiones que supone la reducción entre el
30 y el 40% de las mismas y la supresión de toda jubilación anticipada. Esto ha
provocado un enorme descontento que ha cristalizado en 3 huelgas generales. La
última -el 19 de marzo- convergió en manifestaciones gigantescas, en Atenas se
reunieron más de un millón de personas.

Irlanda: huelga de 40000 enfermeras durante 15
días desde principios de abril reivindicando 10% de aumento salarial y
reducción del tiempo de trabajo a 35 horas semanales. Los pilotos de Air Lingus
se movilizan contra el empeoramiento de sus condiciones de trabajo que se ven
previsibles con la apertura de una nueva terminal en Belfast. El 4 de abril, en
contra de la posición del sindicatos, 25 conductores de autobús se declaran en
huelga en Limerick (tercera ciudad del país) reclamando un nuevo contrato
salarial.

Italia: en la región de Nápoles los obreros de
la fábrica Fiat de Pomigliano están en huelga contra la
"externalización" de 316 empleos.

Suiza:
en Bellizona (región del
Tesino) los obreros de CFF Cargo mantuvieron una huelga de un mes contra el
despido de 126 compañeros. El de abril
realizaron una manifestación en Berna que recibió el apoyo de otros obreros. El
9 la dirección retiró los expedientes de despido.

Canadá: en el Valley Jonction en la empresa
Olymel los obreros se pusieron en huelga contra un acuerdo firmado un año antes
por los sindicatos por el cual estos aceptaban una reducción del 30% de los
salarios. Por las mismas fechas, 320 obreros de un matadero industrial de carne
se declaraban en huelga contra la sanción a un compañero que habría llegado
tarde al trabajo. Ante ello la dirección llamó a los sindicatos para que
intervinieran para convencer a los obreros de volver al trabajo. Estos
plantearon la realización de una asamblea, pero los sindicatos se negaron y
propusieron un referéndum. Este finalmente se celebró y decidió la huelga
ilimitada a partir del 20 de abril con un porcentaje a favor del 70%

USA: huelga entre los trabajadores de la
cadena de televisión MTV. Huelga en AMH (subcontratista de General Motors) en
las 2 factorías de Detroit y Búfalo. El 1 de mayo -que no es fiesta en USA- los
estibadores de la costa Oeste realizaron un día de paro contra la continuación
de la guerra en Afganistán e Irak.

¿Hay
posibilidades de unificación internacional de las luchas obreras?

En los 3
primeros meses de 2008 hemos asistido a una simultaneidad internacional de las
luchas obreras a una escala que jamás se había visto anteriormente. En la
síntesis antes expuesta hemos podido censar 24 países. Si comparamos con otros
momentos históricos, vemos que durante la oleada revolucionaria mundial de
1917-23 no hubo tantos países agitados por luchas coincidiendo en tan corto
espacio de tiempo. Lo mismo podemos decir de la oleada de luchas abierta en
1968.

Sin
embargo, si bien esta simultaneidad es muy significativa es importante destacar
la similitud de las motivaciones que han impulsado a luchar tanto a obreros de
países industrializados como a sus hermanos de los países más "periféricos"
como a las masas desheredadas: en todos los casos ha sido la respuesta a la
inflación, un hecho mundial consecuencia directa de la crisis mundial.

Esta
similitud no estaba tan presente en las luchas que se sucedieron tras Mayo 68.
Las situaciones específicas de cada país, los diferentes ritmos en la crisis y
en las respuestas políticas de la burguesía, marcaban cada lucha del
proletariado pese a que todas tenían en común la expresión de su despertar
histórico.

Tanto en
1917 como en 1968 hubo una gran lucha que ejerció de faro -la Revolución Rusa y
el Mayo francés, respectivamente- y las luchas que surgieron en otros países
fueron un eco más débil de aquellas, no logrando ninguna de ellas ampliar la
brecha que habían abierto. Por así decirlo, tanto en 1917 como en 1968
asistimos a las ondas concéntricas -por tanto más débiles- de la sacudida
provocada por un epicentro.

Hoy, si
cada lucha tomada por separado está muy lejos de la fuerza histórica de los
movimientos de 1917 y 1968, lo profundamente significativo es la multiplicación
de focos de lucha. No asistimos como entonces a una hoguera en un país cuyas
chispas saltan y provocan incendios más pequeños en otros países sino a una
multiplicación de chispas -por el momento todavía pequeñas- que podrían acabar
provocando una gran hoguera mundial.

Tanto en
1917 como en 1968, el proletariado mundial se lanzó a la lucha arrastrando el
handicap de poderosos factores de división. En 1917-23 la masividad y la
radicalización de las luchas son muy diferentes entre el proletariado de los
países vencedores y el proletariado de los países vencidos. Aunque hubo
tentativas de lucha tanto en unos como en otros, el proletariado de los países
vencedores tenía fuertes ilusiones de un restablecimiento rápido de la
situación y una vuelta a la prosperidad económica. Sectores de estos
proletariados se habían contaminado por la euforia nacionalista que daba el
estar en el bando "vencedor". Por su parte, si el proletariado de los países
vencidos fue quien protagonizó las movilizaciones más masivas y que llegaron
hasta la insurrección en algunos casos (Alemania o Hungría, aparte de Rusia),
también se vio afectado por sentimientos de frustración y victimismo
nacionalista que debilitaron fuertemente su toma de conciencia[13].

Del mismo
modo, las movilizaciones que se extendieron tras el Mayo francés a otros
países, se tropezaron con poderosos factores de división. Cabe destacar
fundamentalmente dos. Por un lado, la división entre el bloque occidental
"liberal" y "democrático" y el bloque oriental supuestamente "socialista". Por
otro lado, la división entre un norte rico donde habitaría un proletariado
"opulento" y "aburguesado" y un sur pobre donde el proletariado sería quien
pagaría la factura del "bienestar" de sus hermanos del norte.

Parecía
creíble el planteamiento divisionista según el cual cada proletariado tendría
una tarea distinta. Así los obreros de los países "socialistas" tendrían que
luchar por una "democracia" que profundizara la supuesta "base socialista" que
disfrutaban. Los obreros del Sur tendrían que luchar por la "liberación
nacional" y el "desarrollo" de sus países contra el imperialismo del Norte del
que serían cómplices los obreros de este hemisferio. Estos últimos tendrían que
apoyar todas las "causas" de los países "oprimidos" y deberían "renunciar" a su
insultante bienestar para compartirlo con los desheredados del mundo.

Todos
esos planteamientos -poderosos factores de división y enfrentamiento- tienden
hoy a ponerse en cuestión. Al asistir a un empeoramiento general de todos los
sectores del proletariado sin distinción de países, se puede empezar a
comprender que todos los proletarios luchan contra los mismos problemas y hacen
frente a las mismas causas. Al desarrollarse luchas simultáneas en los
diferentes países, se puede vislumbrar que ni hay "diferentes luchas" o
"diferentes programas" sino que se comparte una misma lucha y un mismo programa
contra el capitalismo. Empiezan a sentarse las bases para la confianza, la
solidaridad, el sentimiento de una lucha común, entre los diferentes partes del
proletariado.

¿Cómo
podemos avanzar hacia la unificación internacional de las luchas?

Si bien
las condiciones objetivas crean gérmenes favorables a la unificación
internacional de las luchas obreras, tal unificación no es automática. El
proletariado no es como el perro de Pavlov que reacciona mecánicamente ante el
estímulo -o el aguijón- de las condiciones objetivas. Los factores subjetivos
-la conciencia, la solidaridad, la entrega, la indignación, el sentimiento de
la propia dignidad- son factores decisivos en el desarrollo de su lucha.

Por
tanto, el examen de la crisis económica y de la evolución general de la
situación histórica sería incompleto si no se analizara simultáneamente cual es
la situación subjetiva del proletariado.

En este
plano del análisis nos tropezamos con la ausencia de grandes luchas, masivas y
generalizadas, a través de las cuales pueda verse de forma fehaciente e
irrefutable el estado de ánimo de las grandes masas obreras. Tener una
fotografía donde se pudiera comprobar empíricamente el nivel de solidaridad, de
entrega, de conciencia, de los trabajadores disiparía todas las dudas. Sin
embargo, las fotografías son muy poco eficaces en la comprensión de las
corrientes sociales pues solo nos proporcionan un momento muy determinado que
ni refleja la situación anterior ni tampoco da cuenta de lo que puede pasar con
posterioridad. La burguesía es la clase dominante de la sociedad, su ideología
se impone a la inmensa mayoría, su Estado ejerce un control muy atento y
minucioso de la situación social, por todo lo cual los momentos en los que la
clase obrera se manifiesta con claridad en su propio terreno de clase de manera
masiva y determinante son más bien la consecuencia de un largo proceso
subterráneo, poco visible, en el que el terreno social -como decía Rosa
Luxemburgo- se ve progresivamente laborado, surcado, removido, por esfuerzos de
toma de conciencia, tentativas de solidaridad, luchas a menudo fracasadas,
debates, intentos de organización, todo un océano de fenómenos aparentemente
caótico, que constituye un inmenso laboratorio donde se precipita la fuerza de
la lucha obrera.

Nos
tenemos que basar pues en indicios, en tendencias embrionarias, a menudo muy
minoritarias, que pueden expresar la profundidad de todo lo que se está
moviendo, pero que constituyen únicamente un potencial que puede verse
frustrado.

No es
objeto de este corto artículo analizar la amplitud del movimiento de minorías
internacionalistas que rompen cada vez con mayor determinación con las
ideologías de la burguesía destinadas a engañar y encuadrar al proletariado y a
las masas desheredadas. Este movimiento es una expresión, a la vez que un
factor activo, del movimiento de toma de conciencia y de lucha del cual son
expresión las luchas del primer trimestre de este año que acabamos de exponer.

Pero si
el esfuerzo de las minorías es una expresión del desarrollo de los factores
subjetivos también las propias luchas, en sus experiencias, son igualmente un
crisol de esa maduración.

Así, la solidaridad
ha estado presente de forma todavía embrionaria y minoritaria en las luchas
antes analizadas. Los obreros de Bochun en Alemania y especialmente los de la Opel se manifiestan en
solidaridad con sus hermanos de Nokia. Los obreros de Mullaha al Kubra en
Egipto toman a cargo la defensa de las masas hambrientas amenazadas por la
carestía del pan. En Canadá la lucha surge contra la sanción a un compañero, en
Suiza contra el despido de 126 compañeros. En Bahrein, los obreros siguen el
ejemplo de sus hermanos de la vecina Dubai. La solidaridad es la fuerza más
preciada de la clase obrera pues el más potente antídoto contra el mundo de
competencia, de lucha de todos contra todos, de cada cual a la suya, que supura
por todos sus poros la sociedad capitalista. El desarrollo de la solidaridad no
solo profundiza el sentimiento de pertenecer a una misma clase sino que abre
una perspectiva revolucionaria para toda la humanidad.

Otro
aspecto importante de las luchas vividas ha sido la defensa de la propia
dignidad. Verse como seres humanos y no como robots o como bestias de carga.
Cuando los trabajadores de la bolsa de Tel Aviv luchan contra el agobio de las
horas extraordinarias para "poder estar con la familia" están reivindicando que
son seres de carne y hueso con necesidad de relaciones y sentimientos. Cuando
los obreros de Tuzla en Turquía gritan que son "menos que los perros de sus
patronos" están poniendo por delante su dignidad.

Lo peor
del sindicalismo es que -en relación con lo anterior- trata de reducir a los
trabajadores a meros apéndices de la producción capitalista. Cuando esta
necesita producir a todo gas -por la guerra imperialista o por la guerra
comercial- los sindicatos llaman a los obreros a renunciar a sus intereses para
"sacar adelante la economía nacional". Para los sindicatos los obreros tendrían
"derecho legítimo" a mejorar su situación únicamente cuando la empresa "tiene
beneficios", cuando la "economía prospera", es decir, para la mentalidad
sindical los obreros tienen que supeditarse rigurosamente a la marcha de la
economía. Por todo ello, un buen número de las luchas que hemos relatados han
surgido fuera de la iniciativa sindical: desde Argelia a Canadá, de Irlanda a
Israel. Es un signo de la conciencia que va desarrollándose de la necesidad de
tomar en mano la propia lucha sin esperar a la convocatoria sindical o
directamente contra ella.

En fin,
la jornada de lucha de los estibadores de la costa oeste de Estados Unidos
contra las guerras de Irak y Afganistán. Está claro que una lucha limitada a un
sector y a un solo día no deja de ser simbólica. Pero expresa un clima social
de rechazo a la guerra que continúa profundizándose. Es una diferencia muy
grande con otros periodos de la historia. Durante la segunda guerra mundial al
capital norteamericano no le faltaron voluntarios dispuestos a sacrificarse por
la "lucha por la democracia contra el nazismo". Pudo movilizar sin problemas a
más de 5 millones de jóvenes y aún le sobraron muchos voluntarios. Hoy ni
aumentando los sueldos -se trata de profesionales y no de voluntarios o
conscriptos como en los años 40- apenas logra disponer de 2 centenares de miles
de soldados y aún así las deserciones proliferan así como las protestas de los familiares.

El
conjunto de todo lo que acabamos de analizar es muy prometedor pero al mismo
tiempo hemos de tener los pies en el suelo: se trata todavía de elementos
embrionarios, de tendencias que comienzan a desarrollarse, de perspectivas que
se abren. La tenacidad, la conciencia clara, la visión amplia, de todos los que
nos comprometemos con el desarrollo de la respuesta del proletariado y de todos
los explotados son cruciales para que avancemos desde la potencialidad a la
realidad de la fuerza colectiva del proletariado.

Smolny
20-5-08

 


[1] Ver El País 18-5-08

[2] ¡El mismo Banco Mundial que a principios del 2000
anunciaba un plan que erradicaría el hambre para 2015 afirma ahora que los
precios alimenticios y por tanto el hambre durarán por lo menos hasta 2015!

[3] Hecho en colaboración fraterna con el Núcleo de Discusión
Internacionalista de la República Dominicana. Ver http://es.internationalism.org/node/2239

[4] Ver en Acción Proletaria, Egipto: el germen de la huelga
de masas, http://es.internationalism.org/ap/2007/195_egipto
y Luchas en Egipto: una expresión de la solidaridad obrera, http://es.internationalism.org/ap/2007/178_egipto

[5] Artículo publicado por Révolution Internationale, órgano
de la CCI en
Francia, ver http://fr.internationalism.org/ri390/editorial_la_classe_ouvriere_multiplie_ses_combats_dans_le_monde_entier.html

[6] Por limitaciones evidentes de espacio
solo podemos consignar sintéticamente los hechos pero no podemos analizar los
procesos de movilización, de solidaridad, de compañerismo y de reflexión, que
sin duda habrá detrás de cada uno de estos actos colectivos de combatividad.

[7] Ver el artículo Mineros, UAM, ejemplos del papel
saboteador de los sindicatos, de nuestros camaradas de Revolución Mundial en
México: http://es.internationalism.org/rm/2008/103_unam

[8] Ver el artículo El Estado burgués de Chávez arremete
contra los trabajadores del hierro, de nuestros camaradas de Internacionalismo
en Venezuela: http://es.internationalism.org/node/2230

[9] Se sabe también que en esa región -el
Delta del Río de la Perla,
una de las más industrializadas del país, con alrededor de 10 millones de
obreros- se han producido -según estadísticas de las autoridades- huelgas que
han implicado a 1000 trabajadores diarios.

[10] Ver en nuestra publicación Acción Proletaria nº 197,
Luchas obreras en Dubai: un ejemplo del auge internacional de la combatividad
obrera. http://es.internationalism.org/node/2139

[11] Ver la hoja de intervención que previamente a dicha
jornada repartieron nuestros camaradas en Gran Bretaña: ¡Por una lucha común
que supere todas las divisiones! En http://es.internationalism.org/ccionline/2008_veinticuatrogb

[12] Ver el artículo sobre estas luchas que publicamos en
Acción Proletaria nº 200: Luchas obreras en Alemania, una acumulación de
descontento, en http://es.internationalism.org/ccionline/2008_BVG

[13] Podemos citar como ejemplo el desarrollo del "nacional -
bolchevismo" en Alemania a principios de los años 20.

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