Amenaza de hambrunas por la inflación: Crisis capitalista y respuesta obrera

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Estamos asistiendo a una aceleración impresionante de la crisis del capitalismo. Esta aceleración tiene repercusiones muy duras sobre la clase trabajadora y sobre la gran mayoría de la población mundial.

Por una parte, los despidos continúan a ritmo creciente. Podemos citar 74000 en General Motors, los despidos masivos en bancos e instituciones financieras, los despidos igualmente masivos en la construcción y en las oficinas inmobiliarias.

La precariedad se acentúa. Un informe aparecido esta semana revelaba que las contrataciones indefinidas (que en los momentos más "prósperos" tan solo alcanzaban el 11%) han caído prácticamente a cero[1].

Una de las consecuencias de la crisis es el endurecimiento brutal de las medidas contra los trabajadores emigrantes. En Italia el nuevo gobierno de Berlusconi se conduce de forma descaradamente xenófoba y arrogante, azuzando actos progromistas como el asalto a un campamento de gitanos rumanos. Sin embargo, los gobiernos de "izquierda" como el de ZP, que por boca de la vicepresidenta se desmarca de Berlusconi, hacen exactamente lo mismo pero envuelto en una retórica de "democracia" y "derechos humanos".

Un informe reciente encargado por la UE revelaba que en España los emigrantes sin papeles son tratados como delincuentes, retenidos por periodos no inferiores a 18 meses. Los centros de retención se han convertido en cárceles donde los emigrantes son encerrados en celdas inmundas que carecen de condiciones mínimas de salubridad e higiene y no tienen derecho -como revelaba el informe- siquiera a paseos por el patio. Como el periodo legal es de 40 días, los emigrantes son soltados y vueltos a detener a continuación.

Como respuesta a la crisis y la escalada del desempleo, la UE ha decidido endurecer las medidas represivas contra la emigración y puesto nuevas trabas contra el acceso de personas de países "sensibles", todo ello con el aval del nuevo gobierno del "diálogo" y la "tolerancia" que encabeza Zapatero. Un artículo en El País denunciaba, por ejemplo, que personas procedentes de México que iban de turismo o de visita a familiares sufrían trabas prácticamente infranqueables para venir aquí y si a pesar de todo lo lograban eran tratadas como sospechosas sometidas a todo tipo de controles y verificaciones.

Sin embargo, en la crisis actual, el efecto más duro contra los trabajadores y la gran mayoría de la población está siendo la inflación. Los precios de los alimentos básicos, del gas para cocinar, del transporte etc., se disparan de forma meteórica. Los salarios -congelados o casi congelados- no pueden resistir esa carrera.

Esta explosión inflacionaria tiene una consecuencia dramática para las poblaciones de los países de África, Asia, América Central y del Sur, ya de por si muy empobrecidas. Estamos asistiendo a los primeros pasos de una hambruna que puede convertirse en generalizada. La FAO calcula que cada día 100.000 personas mueren de hambre. En los 3 últimos años los precios de los productos alimenticios han subido un 83%. En el caso del trigo el alza ha sido del 181%. En Estados Unidos el arroz ha tenido que ser racionado. Jean Zeagler, encargado especial de la ONU para el "derecho a la alimentación" declara que «vamos hacia un largo periodo de revueltas, de conflictos, de oleadas de desestabilización regional potencialmente incontrolables», añadiendo que «antes de la actual subida de los precios habían 854 millones de personas sub-alimentadas. Ahora, la hecatombe está anunciada». El Banco Mundial pronostica que «la inflación alimenticia no es un fenómeno temporal, el curso de los precios van a ser superior al de 2004 por lo menos hasta 2015»[2].

La inflación en los alimentos básicos se ve agravada por fenómenos de especulación y acaparamiento de alimentos que recuerdan a lo que comerciantes y gobernantes realizaban cada vez que había malas cosechas en tiempos feudales. Los capitalistas, ávidos de ganancias rápidas, ven como la especulación inmobiliaria o bursátil ya no ofrece ninguna salida y se dedican a especular con los alimentos agudizando todavía más la llamarada inflacionaria. Se está empezando a poner de manifiesto una verdad largo tiempo anunciada por los revolucionarios: EL CAPITALISMO ES INCAPAZ DE ALIMENTAR A LA HUMANIDAD. Una realidad que los prodigios tecnológicos, los rascacielos, el glamour, y otros oropeles, tienen cada vez más dificultades para ocultar.

Las revueltas del hambre

En los primeros meses de 2008 se han multiplicado las revueltas del hambre en un buen número de países. En un artículo de CCI ON LINE que publicábamos sobre Haití[3], decíamos «En una Web de nombre semana.com, aparece un artículo titulado Planeta con hambre donde se lee: «El hambre ataca, y la gente se levanta. Hay protestas en Guinea, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Níger y Senegal. En Camerún causan 40 muertos. En Haití, cuatro. En Costa de Marfil y Burkina Faso las manifestaciones se convierten en saqueos y violencia, mientras en Egipto siete personas mueren en peleas por recibir pan subsidiado. Uzbekistán, Yemen, Bolivia e Indonesia viven algo parecido. Los altos precios de la comida la han puesto fuera del alcance de millones, y la situación no hace más que agravarse».

Cabe destacar la situación social en Egipto donde «al triplicarse los precios del trigo, los servicios de pan subsidiado del gobierno se vieron totalmente desabastecidos lo que provocó protestas e incidentes en las colas del pan durante marzo de 2008, en abril los obreros de la empresa textil de Malhalla al Kubra -vanguardia de los movimientos obreros de 2006 y 2007- lanzaron el 7 de abril un llamamiento a la huelga en todo el país y se manifestaron el 7 y el 8 siendo duramente reprimidos por la policía. En el norte de Egipto murieron dos personas, una de ellas un niño»[4]

La respuesta de la burguesía ha sido la represión. El único "alimento" del que poseen grandes reservas los estados burgueses son las balas: «200 muertos en la represión de los motines en Burkina Fasso en febrero 2008, 100 muertos en Camerún, 5 muertos en Egipto en abril y otras tantos en Haití el mismo mes»[5]

La respuesta de las luchas obreras

Estas masas desheredadas no están solas en sus protestas, se ven acompañadas por un progresivo incremento de las luchas obreras en numerosos países tanto en aquellos considerados "opulentos" como en los catalogados como "pobres". Vamos a exponer las luchas más significativas durante los primeros meses de 2008[6]:

Irán: los conductores de autobuses de Teherán fueron a la huelga en enero. 100 obreros fueron detenidos y 2 considerados líderes están todavía en prisión. El 18 de febrero, en Chouch, sur del país, los obreros de una azucarera se manifestaron contra el impago de sus salarios. Este mismo motivo ha estado en la raíz de numerosos paros en empresas de Ghazvine, de Elam y de Karadj (oeste), los empleados de una empresa de telecomunicaciones y de una farmacéutica en Teherán, de una industria textil en Ispashan (segunda ciudad del país). En el norte, en Rasht, los obreros del textil se han manifestado delante de los edificios oficiales portando pancartas que decían "Tenemos hambre". El 21 de febrero los obreros empleados en la construcción de una presa en Abbaspur (sur) se declaraban en huelga siendo violentamente atacados por fuerzas de la policía secreta. El 14 de abril, la policía ha atacado con bulldozers los trabajadores de una fábrica de neumáticos ocupada por el impago de salarios.

Vietnam: desde principios de año se han contabilizado 150 huelgas. Los 17000 trabajadores de la multinacional de calzado Nike se pusieron en huelga reclamando un alza de 200000 dongs (unos 8 euros). Obtuvieron la mitad de lo reivindicado por lo que las protestas continuaron y la factoría fue cerrada durante 3 días. 10000 obreros de una fábrica de juguetes en Danang se pusieron en huelga reclamando vacaciones pagadas y un aumento de las primas.

Rumania: tras varias semanas de huelga los obreros de la fábrica Dacia - Renault han obtenido un aumento de 100 euros mensuales, casi el 40%. En la siderurgia de Arcelor - Mittal en Galati, 4000 obreros se declararon en huelga por aumento de salario, primas por trabajar en fin de semana y ayudas a las familias de trabajadores accidentados. La dirección otorgó inmediatamente una subida del 12% pero un tribunal laboral decidió prohibir la huelga logrando la vuelta al trabajo.

Polonia: los obreros de la mina carbonífera de Budryk en Ornontowice (Silesia) protagonizaron una huelga de 46 días para reclamar la igualación de sus salarios con las otras minas del país. Obreros de otras empresas de la zona se han solidarizado con la lucha y las mujeres de los mineros se han manifestado en Varsovia. El sindicato Solidarnosc (quien saboteó la gran huelga de 1980) ha calificado a los mineros de "canallas".

Rusia: 3000 obreros han ocupado las minas de bauxita durante una semana. Reivindicaban un aumento del 50% del salario y el restablecimiento de una serie de derechos sociales previamente anulados. Actos de simpatía con los huelguistas se han dado en todo el país y la gran mayoría de la población local se ha manifestado junto con los huelguistas. La dirección ha cedido parcialmente.

Turquía: la guerra del Kurdistán no ha podido impedir una huelga masiva de 43000 obreros en los astilleros e industrias auxiliares de Tuzla en el mar del Mármara. El 28 de febrero una manifestación masiva era reprimida violentamente por la policía. En respuesta, los obreros hicieron una sentada alrededor de la fábrica. Ante nuevas medidas represivas (75 obreros fueron detenidos y sometidos a brutales palizas), los obreros protagonizaron nuevas manifestaciones. "Nuestra vidas tienen menos valor que la de sus perros", gritaban los obreros, la huelga se extendió y las autoridades liberaron a todos los detenidos mientras que la dirección concedía algunas reivindicaciones: mejora de las condiciones de seguridad e higiene y limitación del trabajo diario a 7 horas y media.

Argelia: a partir del 13 de abril estalló una huelga "ilegal" (no convocada por los sindicatos) por un aumento del salario base entre los funcionarios públicos. Las autoridades abrieron inmediatamente negociaciones para revisar las escalas salariales. En la región de M'sila el 10 de abril estalló una huelga en una cementera motivada por las deplorables condiciones de trabajo.

Camerún: los obreros de las plantaciones de palma -donde las condiciones de trabajo son inhumanas- se declararon en huelga en marzo, retomando una lucha duramente reprimida en noviembre de 2007.

Swazilandia: a finales de marzo 16000 obreros de la industria textil se pusieron en huelga para obtener mejoras salariales y de condiciones laborales.

Túnez: el 6 y el 7 de abril, los obreros de la zona minera de Gafsa (que en 1978 protagonizaron una gran huelga duramente reprimida con 300 muertos) se declararon de nuevo en huelga contra el despido de varios compañeros. Una nueva oleada de arrestos ha sido la respuesta del gobierno logrando por el momento acallar la protesta. También, el 10 de marzo hubo una huelga en la capital de los 4000 trabajadores de la empresa de telemarketing, Teleperfomance, que trabaja por el mercado francés y belga.

México: una huelga el 11 de enero en la mayor mina de cobre del país -Cananea, provincia de Sonora, al norte- un tribunal la declara ilegal y sufre una violenta represión por parte de la policía y las fuerzas especiales[7].

Venezuela: huelga masiva de los trabajadores de la siderurgia[8]

China: el 17 de enero los trabajadores portuarios de la multinacionales Maersk en el puerto de Machong se declaran en huelga. No hay noticias del resultado de la lucha[9].

Emiratos Árabes: conocemos la huelga que hubo en Dubai en noviembre de 2007[10], su ejemplo parece extenderse puesto que 1300 obreros de la construcción en un emirato vecino, Bahrein, también se han declarado en huelga en abril 2008. Las autoridades han preferido ceder inmediatamente y han concedido un fuerte aumento salarial.

Israel: en este Estado que celebra su 60 aniversario, lleno de guerras y brutalidad represiva, los obreros de la recogida de maletas de la compañía aérea de bandera, El Al, se declararon en huelga al margen de los sindicatos durante el mes de marzo. Poco antes otra huelga estallaba entre los empleados de la Bolsa de Tel Aviv, hartos de la cantidad de horas extras obligados a realizar lo que les impedía -según declaración de un trabajador- "estar con nuestras familias".

Luchas en los países industrializados

Veamos a continuación las principales luchas producidas en los países industrializados donde existe un proletariado muy concentrado y con una larga experiencia tanto de luchas como de las maniobras ideológicas y sindicales de la burguesía. Para no hacer muy largo este artículo resumimos los acontecimientos

Gran Bretaña: la jornada del 24 de abril ha visto la movilización de más de 400000 trabajadores del sector público[11]. Por primera vez en 21 años, 200000 trabajadores de la enseñanza han entrado en huelga contra la carestía de la vida. Por primera vez en la historia de Inglaterra, los trabajadores de los guarda costas marítimos se han declarado el huelga desde el 7 de marzo. Destacar igualmente la huelga de los empleados municipales de Birmingham, la segunda ciudad del país, y de los trabajadores de la refinería de Grangemouth en Escocia. En el metro londinense, la amenaza de 3 días de huelga por parte de 7000 conductores ha hecho retroceder a la dirección que ha retirado un plan que reducía la seguridad de los convoyes con objeto de ahorrar costes.

Alemania: una experiencia importante de solidaridad fue la movilización de los obreros de Bochum -y principalmente de la factoría Opel- en apoyo de sus compañeros de Nokia amenazados de perder su empleo. Después ha habido numerosas huelgas: en la siderurgia 93000 trabajadores; en los funcionarios durante la semana del 3 al 7 de marzo; en hospitales, en cajas de ahorro, en los aeropuertos de Frankfurt, Munich, Dusseldorf, Hamburgo, Stuttgart y Hannover; en el sector público, el sindicato del ramo -Verdi- ha convocado una huelga para el 2 de mayo dada la fuerte presión de los obreros que rechazaron sus propuestas de negociación a la patronal. También ha habido luchas en los transportes públicos, principalmente en Berlín y el descontento es muy fuerte en los correos donde las reuniones de trabajadores reclaman la convocatoria de una huelga a nivel nacional[12].

Bélgica: durante el mes de marzo se han producido huelgas en la factoría Ford de Gante, en los correos de Mortsel -cerca de Bruselas- en protesta contra la proliferación de contratos precarios; en los transportes públicos de Bruselas y 2 huelgas "salvajes" (es decir, realizadas por iniciativa espontánea de los trabajadores fuera de los sindicatos) en el grupo petroquímico BP y en la empresa de logística Ceva, en este último caso contra los despidos.

Grecia: el gobierno pretende implantar una reforma del sistema de pensiones que supone la reducción entre el 30 y el 40% de las mismas y la supresión de toda jubilación anticipada. Esto ha provocado un enorme descontento que ha cristalizado en 3 huelgas generales. La última -el 19 de marzo- convergió en manifestaciones gigantescas, en Atenas se reunieron más de un millón de personas.

Irlanda: huelga de 40000 enfermeras durante 15 días desde principios de abril reivindicando 10% de aumento salarial y reducción del tiempo de trabajo a 35 horas semanales. Los pilotos de Air Lingus se movilizan contra el empeoramiento de sus condiciones de trabajo que se ven previsibles con la apertura de una nueva terminal en Belfast. El 4 de abril, en contra de la posición del sindicatos, 25 conductores de autobús se declaran en huelga en Limerick (tercera ciudad del país) reclamando un nuevo contrato salarial.

Italia: en la región de Nápoles los obreros de la fábrica Fiat de Pomigliano están en huelga contra la "externalización" de 316 empleos.

Suiza: en Bellizona (región del Tesino) los obreros de CFF Cargo mantuvieron una huelga de un mes contra el despido de 126 compañeros. El de abril realizaron una manifestación en Berna que recibió el apoyo de otros obreros. El 9 la dirección retiró los expedientes de despido.

Canadá: en el Valley Jonction en la empresa Olymel los obreros se pusieron en huelga contra un acuerdo firmado un año antes por los sindicatos por el cual estos aceptaban una reducción del 30% de los salarios. Por las mismas fechas, 320 obreros de un matadero industrial de carne se declaraban en huelga contra la sanción a un compañero que habría llegado tarde al trabajo. Ante ello la dirección llamó a los sindicatos para que intervinieran para convencer a los obreros de volver al trabajo. Estos plantearon la realización de una asamblea, pero los sindicatos se negaron y propusieron un referéndum. Este finalmente se celebró y decidió la huelga ilimitada a partir del 20 de abril con un porcentaje a favor del 70%

USA: huelga entre los trabajadores de la cadena de televisión MTV. Huelga en AMH (subcontratista de General Motors) en las 2 factorías de Detroit y Búfalo. El 1 de mayo -que no es fiesta en USA- los estibadores de la costa Oeste realizaron un día de paro contra la continuación de la guerra en Afganistán e Irak.

¿Hay posibilidades de unificación internacional de las luchas obreras?

En los 3 primeros meses de 2008 hemos asistido a una simultaneidad internacional de las luchas obreras a una escala que jamás se había visto anteriormente. En la síntesis antes expuesta hemos podido censar 24 países. Si comparamos con otros momentos históricos, vemos que durante la oleada revolucionaria mundial de 1917-23 no hubo tantos países agitados por luchas coincidiendo en tan corto espacio de tiempo. Lo mismo podemos decir de la oleada de luchas abierta en 1968.

Sin embargo, si bien esta simultaneidad es muy significativa es importante destacar la similitud de las motivaciones que han impulsado a luchar tanto a obreros de países industrializados como a sus hermanos de los países más "periféricos" como a las masas desheredadas: en todos los casos ha sido la respuesta a la inflación, un hecho mundial consecuencia directa de la crisis mundial.

Esta similitud no estaba tan presente en las luchas que se sucedieron tras Mayo 68. Las situaciones específicas de cada país, los diferentes ritmos en la crisis y en las respuestas políticas de la burguesía, marcaban cada lucha del proletariado pese a que todas tenían en común la expresión de su despertar histórico.

Tanto en 1917 como en 1968 hubo una gran lucha que ejerció de faro -la Revolución Rusa y el Mayo francés, respectivamente- y las luchas que surgieron en otros países fueron un eco más débil de aquellas, no logrando ninguna de ellas ampliar la brecha que habían abierto. Por así decirlo, tanto en 1917 como en 1968 asistimos a las ondas concéntricas -por tanto más débiles- de la sacudida provocada por un epicentro.

Hoy, si cada lucha tomada por separado está muy lejos de la fuerza histórica de los movimientos de 1917 y 1968, lo profundamente significativo es la multiplicación de focos de lucha. No asistimos como entonces a una hoguera en un país cuyas chispas saltan y provocan incendios más pequeños en otros países sino a una multiplicación de chispas -por el momento todavía pequeñas- que podrían acabar provocando una gran hoguera mundial.

Tanto en 1917 como en 1968, el proletariado mundial se lanzó a la lucha arrastrando el handicap de poderosos factores de división. En 1917-23 la masividad y la radicalización de las luchas son muy diferentes entre el proletariado de los países vencedores y el proletariado de los países vencidos. Aunque hubo tentativas de lucha tanto en unos como en otros, el proletariado de los países vencedores tenía fuertes ilusiones de un restablecimiento rápido de la situación y una vuelta a la prosperidad económica. Sectores de estos proletariados se habían contaminado por la euforia nacionalista que daba el estar en el bando "vencedor". Por su parte, si el proletariado de los países vencidos fue quien protagonizó las movilizaciones más masivas y que llegaron hasta la insurrección en algunos casos (Alemania o Hungría, aparte de Rusia), también se vio afectado por sentimientos de frustración y victimismo nacionalista que debilitaron fuertemente su toma de conciencia[13].

Del mismo modo, las movilizaciones que se extendieron tras el Mayo francés a otros países, se tropezaron con poderosos factores de división. Cabe destacar fundamentalmente dos. Por un lado, la división entre el bloque occidental "liberal" y "democrático" y el bloque oriental supuestamente "socialista". Por otro lado, la división entre un norte rico donde habitaría un proletariado "opulento" y "aburguesado" y un sur pobre donde el proletariado sería quien pagaría la factura del "bienestar" de sus hermanos del norte.

Parecía creíble el planteamiento divisionista según el cual cada proletariado tendría una tarea distinta. Así los obreros de los países "socialistas" tendrían que luchar por una "democracia" que profundizara la supuesta "base socialista" que disfrutaban. Los obreros del Sur tendrían que luchar por la "liberación nacional" y el "desarrollo" de sus países contra el imperialismo del Norte del que serían cómplices los obreros de este hemisferio. Estos últimos tendrían que apoyar todas las "causas" de los países "oprimidos" y deberían "renunciar" a su insultante bienestar para compartirlo con los desheredados del mundo.

Todos esos planteamientos -poderosos factores de división y enfrentamiento- tienden hoy a ponerse en cuestión. Al asistir a un empeoramiento general de todos los sectores del proletariado sin distinción de países, se puede empezar a comprender que todos los proletarios luchan contra los mismos problemas y hacen frente a las mismas causas. Al desarrollarse luchas simultáneas en los diferentes países, se puede vislumbrar que ni hay "diferentes luchas" o "diferentes programas" sino que se comparte una misma lucha y un mismo programa contra el capitalismo. Empiezan a sentarse las bases para la confianza, la solidaridad, el sentimiento de una lucha común, entre los diferentes partes del proletariado.

¿Cómo podemos avanzar hacia la unificación internacional de las luchas?

Si bien las condiciones objetivas crean gérmenes favorables a la unificación internacional de las luchas obreras, tal unificación no es automática. El proletariado no es como el perro de Pavlov que reacciona mecánicamente ante el estímulo -o el aguijón- de las condiciones objetivas. Los factores subjetivos -la conciencia, la solidaridad, la entrega, la indignación, el sentimiento de la propia dignidad- son factores decisivos en el desarrollo de su lucha.

Por tanto, el examen de la crisis económica y de la evolución general de la situación histórica sería incompleto si no se analizara simultáneamente cual es la situación subjetiva del proletariado.

En este plano del análisis nos tropezamos con la ausencia de grandes luchas, masivas y generalizadas, a través de las cuales pueda verse de forma fehaciente e irrefutable el estado de ánimo de las grandes masas obreras. Tener una fotografía donde se pudiera comprobar empíricamente el nivel de solidaridad, de entrega, de conciencia, de los trabajadores disiparía todas las dudas. Sin embargo, las fotografías son muy poco eficaces en la comprensión de las corrientes sociales pues solo nos proporcionan un momento muy determinado que ni refleja la situación anterior ni tampoco da cuenta de lo que puede pasar con posterioridad. La burguesía es la clase dominante de la sociedad, su ideología se impone a la inmensa mayoría, su Estado ejerce un control muy atento y minucioso de la situación social, por todo lo cual los momentos en los que la clase obrera se manifiesta con claridad en su propio terreno de clase de manera masiva y determinante son más bien la consecuencia de un largo proceso subterráneo, poco visible, en el que el terreno social -como decía Rosa Luxemburgo- se ve progresivamente laborado, surcado, removido, por esfuerzos de toma de conciencia, tentativas de solidaridad, luchas a menudo fracasadas, debates, intentos de organización, todo un océano de fenómenos aparentemente caótico, que constituye un inmenso laboratorio donde se precipita la fuerza de la lucha obrera.

Nos tenemos que basar pues en indicios, en tendencias embrionarias, a menudo muy minoritarias, que pueden expresar la profundidad de todo lo que se está moviendo, pero que constituyen únicamente un potencial que puede verse frustrado.

No es objeto de este corto artículo analizar la amplitud del movimiento de minorías internacionalistas que rompen cada vez con mayor determinación con las ideologías de la burguesía destinadas a engañar y encuadrar al proletariado y a las masas desheredadas. Este movimiento es una expresión, a la vez que un factor activo, del movimiento de toma de conciencia y de lucha del cual son expresión las luchas del primer trimestre de este año que acabamos de exponer.

Pero si el esfuerzo de las minorías es una expresión del desarrollo de los factores subjetivos también las propias luchas, en sus experiencias, son igualmente un crisol de esa maduración.

Así, la solidaridad ha estado presente de forma todavía embrionaria y minoritaria en las luchas antes analizadas. Los obreros de Bochun en Alemania y especialmente los de la Opel se manifiestan en solidaridad con sus hermanos de Nokia. Los obreros de Mullaha al Kubra en Egipto toman a cargo la defensa de las masas hambrientas amenazadas por la carestía del pan. En Canadá la lucha surge contra la sanción a un compañero, en Suiza contra el despido de 126 compañeros. En Bahrein, los obreros siguen el ejemplo de sus hermanos de la vecina Dubai. La solidaridad es la fuerza más preciada de la clase obrera pues el más potente antídoto contra el mundo de competencia, de lucha de todos contra todos, de cada cual a la suya, que supura por todos sus poros la sociedad capitalista. El desarrollo de la solidaridad no solo profundiza el sentimiento de pertenecer a una misma clase sino que abre una perspectiva revolucionaria para toda la humanidad.

Otro aspecto importante de las luchas vividas ha sido la defensa de la propia dignidad. Verse como seres humanos y no como robots o como bestias de carga. Cuando los trabajadores de la bolsa de Tel Aviv luchan contra el agobio de las horas extraordinarias para "poder estar con la familia" están reivindicando que son seres de carne y hueso con necesidad de relaciones y sentimientos. Cuando los obreros de Tuzla en Turquía gritan que son "menos que los perros de sus patronos" están poniendo por delante su dignidad.

Lo peor del sindicalismo es que -en relación con lo anterior- trata de reducir a los trabajadores a meros apéndices de la producción capitalista. Cuando esta necesita producir a todo gas -por la guerra imperialista o por la guerra comercial- los sindicatos llaman a los obreros a renunciar a sus intereses para "sacar adelante la economía nacional". Para los sindicatos los obreros tendrían "derecho legítimo" a mejorar su situación únicamente cuando la empresa "tiene beneficios", cuando la "economía prospera", es decir, para la mentalidad sindical los obreros tienen que supeditarse rigurosamente a la marcha de la economía. Por todo ello, un buen número de las luchas que hemos relatados han surgido fuera de la iniciativa sindical: desde Argelia a Canadá, de Irlanda a Israel. Es un signo de la conciencia que va desarrollándose de la necesidad de tomar en mano la propia lucha sin esperar a la convocatoria sindical o directamente contra ella.

En fin, la jornada de lucha de los estibadores de la costa oeste de Estados Unidos contra las guerras de Irak y Afganistán. Está claro que una lucha limitada a un sector y a un solo día no deja de ser simbólica. Pero expresa un clima social de rechazo a la guerra que continúa profundizándose. Es una diferencia muy grande con otros periodos de la historia. Durante la segunda guerra mundial al capital norteamericano no le faltaron voluntarios dispuestos a sacrificarse por la "lucha por la democracia contra el nazismo". Pudo movilizar sin problemas a más de 5 millones de jóvenes y aún le sobraron muchos voluntarios. Hoy ni aumentando los sueldos -se trata de profesionales y no de voluntarios o conscriptos como en los años 40- apenas logra disponer de 2 centenares de miles de soldados y aún así las deserciones proliferan así como las protestas de los familiares.

El conjunto de todo lo que acabamos de analizar es muy prometedor pero al mismo tiempo hemos de tener los pies en el suelo: se trata todavía de elementos embrionarios, de tendencias que comienzan a desarrollarse, de perspectivas que se abren. La tenacidad, la conciencia clara, la visión amplia, de todos los que nos comprometemos con el desarrollo de la respuesta del proletariado y de todos los explotados son cruciales para que avancemos desde la potencialidad a la realidad de la fuerza colectiva del proletariado.

Smolny 20-5-08

 


[1] Ver El País 18-5-08

[2] ¡El mismo Banco Mundial que a principios del 2000 anunciaba un plan que erradicaría el hambre para 2015 afirma ahora que los precios alimenticios y por tanto el hambre durarán por lo menos hasta 2015!

[3] Hecho en colaboración fraterna con el Núcleo de Discusión Internacionalista de la República Dominicana. Ver http://es.internationalism.org/node/2239

[4] Ver en Acción Proletaria, Egipto: el germen de la huelga de masas, http://es.internationalism.org/ap/2007/195_egipto y Luchas en Egipto: una expresión de la solidaridad obrera, http://es.internationalism.org/ap/2007/178_egipto

[5] Artículo publicado por Révolution Internationale, órgano de la CCI en Francia, ver http://fr.internationalism.org/ri390/editorial_la_classe_ouvriere_multiplie_ses_combats_dans_le_monde_entier.html

[6] Por limitaciones evidentes de espacio solo podemos consignar sintéticamente los hechos pero no podemos analizar los procesos de movilización, de solidaridad, de compañerismo y de reflexión, que sin duda habrá detrás de cada uno de estos actos colectivos de combatividad.

[7] Ver el artículo Mineros, UAM, ejemplos del papel saboteador de los sindicatos, de nuestros camaradas de Revolución Mundial en México: http://es.internationalism.org/rm/2008/103_unam

[8] Ver el artículo El Estado burgués de Chávez arremete contra los trabajadores del hierro, de nuestros camaradas de Internacionalismo en Venezuela: http://es.internationalism.org/node/2230

[9] Se sabe también que en esa región -el Delta del Río de la Perla, una de las más industrializadas del país, con alrededor de 10 millones de obreros- se han producido -según estadísticas de las autoridades- huelgas que han implicado a 1000 trabajadores diarios.

[10] Ver en nuestra publicación Acción Proletaria nº 197, Luchas obreras en Dubai: un ejemplo del auge internacional de la combatividad obrera. http://es.internationalism.org/node/2139

[11] Ver la hoja de intervención que previamente a dicha jornada repartieron nuestros camaradas en Gran Bretaña: ¡Por una lucha común que supere todas las divisiones! En http://es.internationalism.org/ccionline/2008_veinticuatrogb

[12] Ver el artículo sobre estas luchas que publicamos en Acción Proletaria nº 200: Luchas obreras en Alemania, una acumulación de descontento, en http://es.internationalism.org/ccionline/2008_BVG

[13] Podemos citar como ejemplo el desarrollo del "nacional - bolchevismo" en Alemania a principios de los años 20.