XVIIº Congreso de la CCI: Fortalecimiento internacional del campo proletario.

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La CCI ha celebrado, a finales de mayo, su XVIIº Congreso internacional. Dado que las organizaciones revolucionarias no existen para sí mismas sino que son expresiones del proletariado al mismo tiempo que elementos activos en la vida de éste, les incumbe pues rendir cuentas al conjunto de la clase obrera de los trabajos de ese momento tan privilegiado de su vida política y organizativa como es su instancia fundamental: el congreso. Éste es por tanto el objetivo de este artículo. 

Evidentemente, todos los congresos de la CCI son momentos muy importantes en la vida de nuestra organización, jalones que marcan su desarrollo. Pero lo primero que queremos resaltar del que hemos celebrado esta primavera es que ha sido más importante que los precedentes y que marca una etapa de primera magnitud en los treinta años de vida de la CCI(1).

 

La presencia de grupos del medio proletario

Lo que mejor ilustra este hecho es la presencia en nuestro congreso de delegaciones de tres grupos del campo proletario internacional: OPOPl(2), de Brasil; SPA (3), de Corea del Sur y EKS(4) de Turquía. También estaba invitado al congreso el grupo Internasyonalismo de Filipinas; al cual, a pesar de su sincera voluntad por enviar a una delegación, le ha sido imposible estar presente físicamente en las sesiones; lo que no ha impedido a este grupo enviar al congreso de la CCI un saludo a sus trabajos y, tomas de posición sobre los principales Informes que les habían sido enviados.

La presencia de varios grupos del medio proletario en un congreso de la CCI no es una novedad. En el pasado, en sus orígenes la CCI acogió ya a delegaciones de otros grupos. También en su Conferencia constitutiva, en enero de 1975, contó con la presencia del Revolutionary Worker’s Group, de EEUU; de Pour une Intervention Communiste, de Francia y de Revolutionary Perspectives, de Gran Bretaña. Igualmente en su IIº Congreso (1977) asistió una delegación del Partito Comunista Internacionalista (Battaglia Comunista). A su IIIº Congreso (1979) asistieron delegaciones de la Communist Worker’s Organisation (Gran Bretaña), del Núcleo Comunista Internacionalista, de Il Leninista (Italia) y un camarada, no organizado, de Escandinavia. Desgraciadamente, esta práctica no tuvo continuidad por razones ajenas a la voluntad de nuestra organización: desaparición de algunos grupos, evolución de otros hacia posiciones izquierdistas (como el NCI), deriva sectaria de algunos de ellos (CWO, Battaglia Comunista) que se habían encargado de sabotear las conferencias internacionales de los grupos de la Izquierda comunista que tuvieron lugar a finales de los años setenta(5). Así pues hacia más de un cuarto de siglo que la CCI no había podido acoger o invitar a otros grupos proletarios a uno de sus congresos. Por ello y por sí misma la participación de cuatro grupos en nuestro XVIIº Congreso(6) ha supuesto para nuestra organización un acontecimiento muy importante.

 

El significado del XVII Congreso

Pero hay algo más importante que haber vuelto a una práctica que ha sido la de la CCI desde sus inicios. Lo fundamental, lo verdaderamente destacable de este Congreso es el significado que tiene la existencia y la actitud que muestran estos grupos que se inscriben en una situación histórica que ya habíamos identificado en el Congreso precedente: «Los trabajos de éste han situado en el centro de sus preocupaciones el examen de la recuperación de los combates por la clase obrera y de las responsabilidades que esta recuperación implica para nuestra organización, especialmente de cara al desarrollo de una nueva generación de elementos que se encaminan hacia  una perspectiva política revolucionaria» (“Balance del XVI Congreso de la CCI”, en AP nº 183).

En efecto tras el hundimiento del Este y de los regímenes estalinistas en 1989, «las campañas ensordecedoras de la burguesía sobre: el hundimiento del comunismo, la victoria definitiva del capitalismo liberal y democrático, el “fin de la lucha de clases” - léase “fin de la propia clase obrera”- han provocado un retroceso importante del proletariado, tanto a nivel de su conciencia de clase como de su combatividad. Este retroceso ha sido profundo y ha durado más de diez años. Ha marcado a toda una generación de trabajadores, engendrando desconcierto y desmoralización (…) Fue a partir de 2003, exactamente con las grandes movilizaciones contra los ataques dirigidos a las jubilaciones y pensiones en Francia y en Austria, cuando el proletariado ha comenzado realmente a salir del retroceso que le afectaba desde de 1989. Esta tendencia a la recuperación de las luchas de clase y del desarrollo de la conciencia en su seno no se ha desmentido. Los combates obreros han afectado a la mayor parte de  los países centrales, incluidos los más importantes, como EEUU (Boeing y transportes de New York en 2005), Alemania (Daimler y Opel en 2004), médicos de hospital en la primavera de 2006, Deutsche Telecom en la primavera de 2007), Gran Bretaña (aeropuerto de Londres en Agosto de 2005, sector público en la primavera de 2006), Francia (movimiento de los estudiantes universitarios y bachilleres contra el CPE en la primavera de 2006), Bangladesh (obreros del textil en la primavera de 2006), Egipto (obreros del textil y transportes en la primavera de 2007).” (Resolución sobre la situación internacional, adoptada por el XVIIº Congreso).

«Hoy, como en 1968 [cuando se reanudaron las luchas obreras poniendo fin a cuatro decenios de contrarrevolución], la recuperación de los combates de clase está acompaña de una profunda reflexión, de la que la aparición de nuevos elementos que se encaminan hacia las posiciones de la Izquierda comunista constituye la punta visible del iceberg.” (Ibídem).

Por este motivo la presencia de diferentes grupos del medio proletario en el Congreso, y su actitud de apertura a la discusión (en las antípodas de la actitud sectaria de los “viejos” grupos de la Izquierda comunista), no es en absoluto una casualidad, sino que forma parte de la nueva etapa del desarrollo del combate de la clase obrera mundial contra el capitalismo.

Efectivamente, los trabajos del Congreso y especialmente los testimonios de las diferentes secciones han confirmado esta tendencia: desde Bélgica hasta la India, tanto en los países centrales como en los de la periferia, tanto en la recuperación de las luchas obreras como en el desarrollo de una reflexión entre los nuevos elementos que se orientan hacia las posiciones de la Izquierda comunista. Una tendencia que está ilustrada igualmente por la incorporación de nuevos militantes en el seno de la organización, incluso en países donde durante décadas no se habían producido nuevas integraciones, y por la constitución de un núcleo de la CCI en Brasil (Ver en este mismo número de AP).

 

Las discusiones del Congreso

Teniendo en cuenta las circunstancias particulares en que se ha celebrado el Congreso, la cuestión de las luchas obreras fue tratada como primer punto del orden del día. El segundo punto se dedicó a examinar las nuevas fuerzas revolucionarias que surgen o se desarrollan en la actualidad. No podemos en este artículo dar cuenta detallada de las discusiones que se desarrollaron. La Resolución sobre la situación internacional (que aparecerá en la Revista Internacional nº 130) constituye una síntesis de ellas. Lo que sí debemos remarcar sobre todo son las características particulares y nuevas del desarrollo actual de los combates de clase. Se puso particularmente en evidencia el hecho de que la gravedad de la crisis del capitalismo, la violencia de los ataques contra las condiciones de vida de la humanidad y las dramáticas circunstancias de la situación mundial, caracterizada por el hundimiento en la barbarie belicista y por las crecientes amenazas sobre el medio ambiente, constituyen factores de politización de las luchas obreras. Una situación algo diferente de la que prevaleció en la etapa que siguió al resurgir de los combates de clase proletarios en 1968, cuando los márgenes de maniobra de que aún disponía el capitalismo le permitieron alimentar la ilusión de que “mañana será mejor que hoy”. Hoy esta ilusión ya no se sostiene y tanto las nuevas generaciones de proletarios como las más veteranas son consciente de que “mañana será peor aun que hoy”. Por eso mismo, aunque tal perspectiva puede constituir un factor de desmoralización y de desmovilización de los trabajadores, las luchas que estos llevan y  llevarán  a cabo contra los ataques les conducirán progresivamente a tomar conciencia de que sus combates constituyen los preparativos para enfrentamientos masivos contra un sistema moribundo. Hoy ya, esas luchas a las que venimos asistiendo desde 2003, «incorporan cada vez más la cuestión de la solidaridad, una cuestión de primer orden ya que constituye el “antídoto” por excelencia del “cada uno a la suya” que caracteriza la descomposición social y que está en el meollo de la capacidad del proletariado mundial no solamente de desarrollar sus combates presentes sino también de derribar el capitalismo» (Ibídem).

Aunque el Congreso se ha preocupado principalmente de la lucha de clases, los otros aspectos de la situación internacional han sido igualmente objeto de las discusiones. También se han dedicado una parte importante de sus trabajos a tratar sobre la crisis económica del capitalismo, especialmente a lo que significa el crecimiento actual de ciertos países “emergentes”, como India o China, que parecen contradecir los análisis hechos por nuestra organización y los marxistas en general  acerca del hundimiento definitivo del modo de producción capitalista. Tras un Informe muy detallado y una discusión profunda, el Congreso ha concluido que:

«Las excepcionales tasas de crecimiento que conocen en la actualidad países como la India, y sobre todo China, no constituyen de manera alguna la prueba de un ‘nuevo impulso’ de la economía mundial, aunque han contribuido en buena parte al crecimiento elevado de ésta en el curso del último periodo. (…) Lejos de significar un “nuevo impulso” de la economía capitalista,  el “milagro chino” y el de algunas otras economías del tercer mundo no es en realidad otra cosa que una vicisitud de la decadencia del capitalismo. (…) Como ya sucediera con los “milagros” de las tasas de crecimiento de dos cifras de los ‘Tigres’ y ‘Dragones’ asiáticos que conocieron un final doloroso  en 1997, el “milagro chino” de hoy, aunque no tiene los mismos orígenes y dispone de mejores bazas,  chocará más pronto o más tarde con las duras realidades del estancamiento histórico del modo de producción capitalista». (Ibídem)

En fin, el impacto que provoca en el seno de la burguesía el callejón sin salida en que se encuentra el modo de producción capitalista y la descomposición de la sociedad que éste engendra han sido objeto de dos discusiones: una ha tratado sobre las consecuencias de esta situación en el seno de cada país y la otra sobre la evolución de los antagonismos imperialistas entre Estados. Sobre este último punto el Congreso ha puesto en evidencia el fracaso, en particular en lo tocante a la aventura iraquí, de la política de la primera burguesía del mundo, la burguesía estadounidense, y el hecho de que ésta pone en evidencia el punto muerto general en que está el capitalismo:

«De hecho, el acceso del equipo Cheny/Rumsfeld, y compañía,  a las riendas del Estado no ha sido únicamente un monumental “error de casting” por parte de esta clase (la burguesía). Además de que agrava  considerablemente la situación de los EEUU en el plano imperialista; es, en sí mismo, la manifestación del callejón sin salida en que se encuentra este país; confrontado a una creciente pérdida  de liderazgo y en general al desarrollo de la tendencia del “cada uno a la suya”, que domina las relaciones internacionales y que caracteriza la fase de descomposición». (Ibídem).

Desde un punto de vista más general el Congreso ha destacado que:«El caos militar que se desarrolla en el mundo, sumiendo extensas regiones en un verdadero infierno y en la  desolación, particularmente en Oriente Medio y sobre todo en África, no es la única manifestación del callejón sin salida histórico en  que se encuentra el capitalismo ni, a término, la más amenazadora para la especie humana. Hoy aparece con claridad que la permanencia del sistema capitalista, tal cual ha funcionado hasta el presente, contiene en sí la perspectiva de la destrucción del entorno que permitió la progresión de la humanidad». (Ibídem)

Esta parte de la discusión acabó resaltando que: «La alternativa anunciada por Engels a finales del siglo XIX, Socialismo o Barbarie, ha acabado siendo, a lo largo del siglo XX, una siniestra realidad. Lo que el siglo XXI nos ofrece como perspectiva es simplemente Socialismo o destrucción de la humanidad. A la que se va a tener que enfrentar la única fuerza de la sociedad que tiene los medios para derrocar el capitalismo, la clase obrera mundial». (Ibídem)

 

La responsabilidad de los revolucionarios

Esta perspectiva acentúa aún más si cabe la importancia decisiva de los combates que desarrolla actualmente la clase obrera mundial y a los que el Congreso se dedicó particularmente. Resalta igualmente el papel fundamental de las organizaciones revolucionarias, concretamente el de la CCI, y el de su intervención en estos combates para lograr el desarrollo de la conciencia de clase ante acontecimientos clave en el mundo actual.

En este plano, el Congreso ha sacado un balance muy positivo de la intervención de nuestra organización en las luchas de la clase y en el esfuerzo de responder a las cuestiones cruciales que ésta se plantea. Se ha señalado en particular la capacidad de la CCI para movilizarse internacionalmente (artículos en la prensa, en nuestro sitio Internet, reuniones públicas, etc.) para dar a conocer las enseñanzas de los grandes episodios de la lucha de clases en el transcurso del último periodo como por ejemplo el combate de la juventud  estudiantil contra el CPE en la primavera del 2006 en Francia. A propósito de esto, ha sido expuesto que nuestro sitio Internet ha conocido un aumento espectacular en la frecuencia de contactos a lo largo de este periodo, lo que prueba que los revolucionarios tienen no sólo la responsabilidad sino además la posibilidad de contrarrestar el “black-out”, o sea la conspiración del silencio, que ejercen los medios burgueses sobre los combates proletarios.

La intervención de los revolucionarios requiere que éstos sean capaces de producir análisis lo más pertinentes y profundos posible; de modo que puedan defender con eficacia estos análisis en el seno de la clase para poder contribuir con ellos a su toma de conciencia. Con esta preocupación, y desde su inicio, el XVIIº Congreso ha dedicado una parte de sus trabajos a discutir un texto de orientación sobre la cultura del debate que fue puesto en circulación en la CCI muchos meses antes (y que será publicado próximamente en la Revista Internacional). El Congreso ha apoyado plenamente este texto que señala que la capacidad de desarrollar una verdadera cultura del debate en las organizaciones revolucionarias es una de las mejores demostraciones de su pertenencia a la clase obrera, de su capacidad de mantener la vitalidad y la sintonía con las necesidades del proletariado. Esta manera de actuar no es específica de las organizaciones comunistas sino que pertenece al proletariado en su conjunto, puesto que sobre todo a través de las discusiones colectivas y especialmente en las asambleas generales es como los trabajadores son capaces sacar las lecciones de sus experiencias y de avanzar en el proceso de toma de conciencia. El sectarismo y el rechazo del debate que hoy desgraciadamente caracterizan a cierto número de organizaciones del campo proletario (en el que algunas de ellas reivindican incluso el “monolitismo”) no es una prueba de su “intransigencia” ante la ideología burguesa o la confusión, sino que por el contrario pone de manifiesto su miedo a defender sus posiciones y, en última instancia, evidencia una falta de convicción en la validez de éstas.

Esta cultura del debate que ha recorrido el conjunto de los trabajos del Congreso, se ha manifestado especialmente en las numerosas intervenciones provenientes de los grupos invitados que, evidentemente, no comparten la totalidad de las posiciones de la CCI. De esta realidad nos hizo partícipes un camarada de la delegación procedente de Corea: «... estoy muy gratamente impresionado del espíritu de fraternidad, de debate y de relaciones de camaradería que aprecio en el Congreso; a las cuales no estaba habituado, debido mi experiencia anterior. Es envidiable». En general es muy importante remarcar que uno de los elementos determinantes del éxito de este congreso, y del entusiasmo que lo recorrió que resultó compartido por todas las delegaciones en el momento de su clausura, ha sido justamente la participación de los grupos invitados. Es necesario resaltar las muy interesantes intervenciones de las delegaciones de OPOP y de EKS sobre la política imperialista de las burguesías brasileña y turca, intervenciones que han permitido enriquecer la reflexión de todo el Congreso.

Con algunos días de intervalo se han celebrado esta primavera dos reuniones internacionales: La cumbre del G-8 y el Congreso de la CCI. Evidentemente que hay diferencias en cuanto a la amplitud y el impacto inmediato de estos dos encuentros pero vale la pena señalar lo sorprendente que es el contraste entre ellas, tanto desde el punto de vista de las circunstancias, como de los objetivos, como del modo de funcionamiento. De un lado, una reunión tras las alambradas, tras la muralla de un despliegue policial sin precedentes y la represión; una reunión donde las declaraciones sobre la “sinceridad de los debates” sobre la “paz” y sobre “el futuro de la humanidad” no eran otra cosa que cortinas de humo destinada a ocultar los antagonismos entre Estados capitalistas, a preparar nuevas guerras y a preservar un sistema que no ofrece ningún futuro a la humanidad. En otro lado, una reunión de revolucionarios de quince países combatiendo todas las cortinas de humo, todas las falsas apariencias, llevado a cabo debates realmente fraternales, con un profundo espíritu internacionalista, con el fin de contribuir a la única perspectiva capaz de salvar a la humanidad: la lucha internacional y unida de la clase obrera, con la vista puesta en derrumbar el capitalismo y en instaurar la sociedad comunista.

 

Sabemos que el camino que lleva a ello es aun largo, difícil pero la CCI está convencida de que su XVII Congreso constituye una etapa muy importante de este camino. 

  CCI

 

NB.- Este artículo que aparece en toda la prensa territorial de la CCI es una versión resumida del que, con mayor detalle, aparecerá próximamente en la Revista Internacional.

 

 


(1) Ver nuestro artículo “Treinta años de la CCI: apropiarse del pasado para construir el futuro” en la Revista Internacional nº 123.

(2) OPOP: Oposição Operária (Oposición Obrera). Surge de un grupo, implantado en muchas ciudades del Brasil, que se constituyó a principios de los años noventa, con elementos en ruptura con la CUT (Central Sindical) y el Partido de los Trabajadores de Lula (actual presidente de este país), para unirse a la fuerzas del proletariado; concretamente en torno a  cuestiones tan esenciales como el internacionalismo, el sindicalismo (denunciando a los sindicatos como instrumentes de la clase burguesa) y el parlamentarismo (denuncia de la mascarada “democrática”). Es un grupo activo en las luchas obreras (sector de banca, principalmente) con quien la CCI mantiene relaciones fraternales desde hace muchos años y con quien ha organizado varias reuniones públicas en Brasil (ver “Cuatro intervenciones públicas de la CCI en Brasil: un reforzamiento de las posiciones proletarias en Brasil” en AP nº 188). Una delegación de OPOP había estado ya presente en el XVIIº Congreso de nuestra sección en Francia en la primavera de 2006 (ver nuestro artículo: “XVIIº Congreso de RI: la organización revolucionaria ante la prueba de la lucha de clases”, en AP nº 190).

(3) SPA: Socialist Political Alliance (Alianza Política Socialista). Es un grupo que se ha dado como tarea dar a conocer en Corea las posiciones de la Izquierda Comunista (principalmente a través de la traducción de algunos de sus textos fundamentales) y animar en este país las discusiones entre grupos y elementos en torno a estas posiciones. SPA organizó en Octubre de 2006 una Conferencia internacional a la que la CCI, que mantenía discusiones con esta organización hacía ya un año, envió una delegación (ver nuestro artículo “Informe sobre la Conferencia en Corea -octubre 2006” en la Revista Internacional nº 129). Es necesario precisar que los participantes en esta Conferencia, que se celebró justamente después de los ensayos nucleares de Corea del Norte, adoptaron una “Declaración internacionalista, desde Corea, contra la amenaza de guerra” (ver AP nº 192).

(4) EKS: Enternasyonalist Komünist Sol (Izquierda Comunista Internacionalista). Grupo constituido recientemente en Turquía que se sitúa resueltamente en las posiciones de la Izquierda comunista y del que habíamos publicado tomas de posición en nuestro sitio Internet: (http://fr.internationalim.org/isme/turquie)

(5) Eso no nos impidió invitar al Bureau International pour le Parti Révolutionnaire (BIPR) a nuestro XIIIº Congreso en 1999. Pensábamos efectivamente que la gravedad de la situación imperialista en el corazón de Europa (en este momento el ejército de la OTAN bombardeaba Serbia), merecía que los grupos revolucionarios dejasen de lado sus reproches para encontrarse en algún lugar y examinar juntos las implicaciones del conflicto y, eventualmente, elaborar una declaración común. Desgraciadamente el BIPR declinó la invitación

(6) Ya que Internasyonalismo estuvo presente políticamente aunque su delegación no pudo estar presente físicamente.