Respuesta a un correo anónimo

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Versión para impresiónEnviar por emailEste correo condensa en apenas unas líneas la cobardía del anonimato, la denigración y el insulto como únicos argumentos, y para colmo contiene una amenaza intimidatoria justificando, de antemano, los ataques que puedan sufrir los militantes de nuestra organización.

En resumidas cuentas: estamos antes los “usos” habituales entre los gángsteres, los Estados burgueses, los partidos de la burguesía… Es decir, prácticas absolutamente ajenas y antagónicas a las que deben reinar en el proletariado y entre revolucionarios.

Eso es precisamente contra lo que lucha la CCI, y eso nos vale, lógicamente, el ataque de los que basan su existencia en la maniobra y la patraña (este es el caso del mencionado “círculo”), los que han sido expulsados de nuestra organización por su comportamiento de ladrones y soplones (por mucho que ellos quieran aparecer como una “escisión”, como es el caso de la denominada FICCI). A este ataque frontal y descarado, se une por lo visto el ataque sórdido, desde las alcantarillas de la cobardía, de los ataques “anónimos” y “secretos”. El remitente del este correo sabrá qué o a quién trata de encubrir. Nosotros lo que tenemos que decir lo podemos decir bien alto y a la cara.

Somos conscientes que la defensa de los principios proletarios que han de regir la vida de las organizaciones revolucionarias no resultan fáciles de comprender, precisamente porque la ideología dominante, en este terreno de los principios de funcionamiento de las organizaciones revolucionarias, es también la ideología de la clase dominante, y nuestro deber es justamente el de luchar contra la influencia de esta ideología extraña a la clase obrera. Por ello, si existen dudas o críticas sobre el comportamiento seguido por nuestra organización, estamos no sólo dispuestos sino muy interesados en discutirlo de manera franca y abierta, como siempre han hecho los revolucionarios. Eso es lo que la CCI ha planteado una u otra vez en sus publicaciones. Lo “otro”, el anónimo, el chantaje, el insulto, la amenaza, etc., son precisamente reflejos del mundo que el proletariado pretende abolir.

Corriente Comunista Internacional