UHP: la criminal identificación del caos y las matanzas con la lucha de clases

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La situación en Irak constituye una especie de concentrado trágico de la profundización del caos, la barbarie y las matanzas que se extienden cada día más en la etapa actual de descomposición del capitalismo. Al terror y los bombardeos indiscriminados, las “razzias” y las torturas, obra de las tropas de una Coalición internacional que dice actuar en nombre de la “salvaguarda de la civilización y la democracia”, se suma la acción de un sinfín de bandas y facciones que con motivaciones no menos reaccionarias (el fanatismo religioso, el panarabismo y la xenofobia) o puramente gangsteriles (extorsiones, control del mercado negro,...), rivalizan en crueldad y sadismo con los invasores: los coches bomba criminalmente calculados para causar el mayor número de víctimas tratando así de intimidar a la población, la captura de rehenes y su decapitación “filmada” para ser difundida a través de Internet, las represalias contra trabajadores emigrantes (como hemos visto recientemente con camioneros turcos o empleados nepalíes) para presionar a las empresas que colaboran en la “ocupación” para que se marchen del país, etc. El fracaso de la intervención norteamericana en Irak ha dibujado un escenario verdaderamente infernal en el que las distintas hordas de la clase explotadora se pelean todas contra todas, sin que ninguna de ellas consiga imponerse, y condenando a la población a sobrevivir aterrorizados por una penuria creciente, por el temor a ser objetivo de un bombardeo o un coche-bomba, de que cualesquiera de las criminales fracciones en conflicto lancen una expedición de castigo, auténticos “progroms”, en el barrio donde vives porque consideren que tal zona es “leal” a cualquier otra fracción (lo que hemos visto hacer a los norteamericanos en Nayaf o Faluya, y es también la práctica habitual de los kurdos en Mosul, de los suníes contra peregrinaciones religiosas de los chiítas, etc),...

Lo que sucede en Irak no es un “accidente” de la historia, un “tropezón” en un mundo encaminado hacia la paz. Todo lo contrario. Como señalamos en el artículo “15 años después del hundimiento del bloque del Este: una era de guerra y caos” del anterior número de Acción Proletaria: “La dinámica de la guerra de Irak no es más que el ejemplo dramático y bárbaro de lo que espera a toda la humanidad, si la clase obrera deja al capitalismo realizar su única perspectiva”. Para los revolucionarios, para la clase obrera en su conjunto, es vital comprender esta cuestión: el futuro que puede depararnos la pervivencia del capitalismo es la proliferación de caos y matanzas, de un desgarramiento social en el que la población y los propios trabajadores se ven arrastrados en confrontaciones irracionales sin ninguna perspectiva más que la de ahondar aún más la miseria y el terror. Ese futuro empieza a ser ya hoy realidad en cada vez más zonas del planeta (Afganistán, Chechenia y otras exrepúblicas soviéticas, en una gran parte de Africa pero también -aunque en un grado aún menor- en zonas de los Balcanes y de América Latina,...) y corresponde a la agonía de un sistema social que morirá matando al género humano y al planeta entero, si la clase revolucionaria, el proletariado mundial, no es capaz de oponer a esta criminal perspectiva, su propia alternativa. Por ello supone una criminal mistificación identificar, como hace el grupo “Uníos Hermanos Proletarios”1 a través de su publicación “Arde”, el caos, el terror y la barbarie creciente que se vive en Irak con la lucha de clases del proletariado, llegando incluso, como veremos más adelante, a ponerlo como ejemplo que deberían seguir los aletargados trabajadores de las grandes concentraciones industriales. Con ello, quiéralo o no, está contribuyendo a propagar los efectos de la descomposición capitalista al corazón mismo de la clase llamada históricamente a acabar con ella.

De cómo el culto a la violencia lleva a ver todo lo violento como revolucionario

Dejemos de lado el peregrino método de análisis que lleva a estos señores a justificar la existencia de una hipotética lucha de clases en el proletariado irakí basándose en la cantidad de tropas militares desplegadas en la zona2. Dejemos también de lado el fantasioso escenario de «un Estado capitalista mundial (...) que prefiguran todas las fuerzas capitalistas en Irak» (“Arde” nº 6: “Sobre la lucha de clases en Irak”) para atacar al proletariado, como si la situación de Irak no fuera en realidad la expresión de una exacerbación de la indisciplina de cualquier ridícula fracción burguesa que ni siquiera puede aspirar a formar su propio Estado respecto a potencias burguesas más poderosas, de la multiplicación de conflictos en el seno mismo de los explotadores, en los que los trabajadores y la población representan simplemente la carne de cañon,... Dejemos todo eso para otra ocasión y centrémonos ahora en lo que consideramos más peligroso de la posición de UHP, a saber: ¿dónde ven ellos esa “supuesta” lucha del proletariado?. Las pruebas tangibles, de lo que estos señores presentan como lucha de clases son, sencillamente, aterradoras:

«Destrucción de símbolos, quema y saqueo de edificios públicos, de industrias, de bancos, asaltos a sedes del partido Baaz, linchamiento y ajusticiamiento de conocidos dirigentes del partido, asalto a mansiones burguesas,...la rabia del proletariado contenida a golpe de fusil bajo el régimen de Saddam salía a chorros por todo Irak... Luego llegaron los saqueos, desde las mer-cancías de primera necesidad a lujosas mercancías de los ministerios y patrimonios históricos. A pesar de los llamados de toda clase de dirigentes a la calma y a devolver las mercancías, la gran mayoría decidía continuar la fiesta. Tras una semana en las que la ruptura con las relaciones capitalistas por parte del proletariado era clara, la coalición decide que es momento de intervenir,... para reconstruir el Estado capitalista en Irak» (“Arde” nº 6: ídem).

El pillaje, la venganza (por supuesto justificada y jaleada desde los propios medios de comunicación de las potencias democráticas), la aniquilación de fuerzas productivas (desde edificios a oleoductos) resultado del trabajo de millones de trabajadores de generaciones pasadas y presentes, el expolio y la destrucción de patrimonios de la historia de la humanidad (imaginamos que se referirán por ejemplo al Museo con los tesoros babilónicos),... todo eso presentado como “fiesta” (¡que macabro!) como culmen del proyecto proletario, como “ruptura con las relaciones capitalistas”, “desaparición del Estado capitalista”...¡Indignante!

Nada, absolutamente nada, de eso tiene que ver con el proyecto revolucionario del proletariado. A lo que aspira el proletariado es a poner a disposición del conjunto de la sociedad los bienes resultado del trabajo humano. Y eso no tiene nada que ver con el pillaje: el robo no es una alternativa a la propiedad privada, sino un simple “cambio de manos” de dicha propiedad 3. El proyecto del proletariado no es arrasar las fuerzas productivas que hoy están aprisionadas por las leyes capitalistas, sino liberarlas de esas leyes para que el fruto, insistimos, del trabajo de generaciones pasadas y presentes de trabajadores pueda ser disfrutado por la humanidad liberada. El futuro comunista por el que históricamente lucha la clase obrera no significa en absoluto retrotraer a la humanidad en la historia, sino hacerla avanzar (de hecho pasar de la prehistoria a la verdadera historia del género humano liberado como decían Marx y Engels), por lo que tiene todo el interés en conservar precisamente los signos de esa evolución de la especie, etc, etc.

Lo que plantea en cambio el mencionado artículo de UHP como “expresiones de la lucha de clases”, es la propia lógica reaccionaria del terror estéril de la descomposición capitalista que lleva a la aniquilación del planeta y del género humano para preservar su sistema de explotación que hace un siglo que ha dejado de tener sentido para la humanidad. En el caso de UHP, como en el de tantos otros grupos que propugnan la violencia desesperada, el terror, la revuelta estéril como única alternativa al capitalismo, se ve el reflejo, invertido desde luego, pero al fin y al cabo simétrico, de ese mismo “razonamiento”: “antes de que lo aproveche el capitalismo lo quemamos nosotros”4:

«Los sabotajes e incendios contra oleoductos y pozos petrolíferos que se producen de forma alarmante por todos lados,(...) están echando al traste el negocio más importante de la burguesía en suelo iraquí (...) La generalización masiva de los sabotajes a los medios de producción, tal y como pasa en Irak ponen en peligro el funcionamiento del entramado de este sistema de mierda» (“Arde” nº6, ídem). ¡Otra indignante estupidez! Si UHP considera la destrucción de fuerzas productivas, (que mientras perviva el capitalismo serán siempre fuente de negocios para tal o cual capital y “entramados de este sistema de mierda”) atentados al orden capitalista, ¿qué piensan entonces de las destrucciones masivas ocasionadas por ejemplo por las guerras imperialistas mundiales? ¿se sienten acaso fascinados por los “números 1” en arrasamientos de fábricas, ciudades, edificios como Stalin, Hitler, Churchill, Roosvelt? ¿O es que les indigna es que no sea el proletariado y sí la clase explotadora quién ejecute los más brutales atentados contra los recursos materiales, humanos o históricos de la humanidad?

Ciegos de fascinación por el caos, el horror y la barbarie, los señores de UHP, que se llenan de boca de proclamas aparentemente “internacionalistas” en las que llaman a no tomar partido por ninguna de las fracciones burguesas, caen en la misma lógica inhumana de las pugnas entre explotadores: tomar a la población como rehén de las peleas entre diferentes gánsteres. Así por ejemplo cuando “enriquecen” el cuadro de expresiones de “lucha de clases” mencionan:

«El 26 de Junio de 2003 en Al-Amarah (...) se ajusticiaron unos cuantos policías y los soldados ingleses que no lograron escapar» (Arde, idem) ¿Tiene esto algo que ver con la lucha de clases internacionalista en, por ejemplo, la 1ª Guerra Mundial, cuando los revolucionarios llamaban a la fraternización de los obreros vestidos en uniforme y a dirigir sus fusiles contra los oficiales de uno y otro bando?

Otra más: «El 7 de Agosto, milicos estadounidenses disuelven un grupo de manifestantes que protestaban contra la embajada de Jordania en Irak. Horas después revienta una bomba contra dicha embajada (...) Lógicamente a la camarilla burguesa de Irak no le molestaba tanto como al proletariado, la labor de adiestramiento que tenía encomendada Jordania a numerosos cuerpos de represión precisamente para actuar en Irak». Y los trabajadores de dicha embajada ¿deben ser ajusticiados por complicidad con el papel imperialista de su país? ¿es también lucha de clases degollar trabajadores nepalíes que ven en los trabajos en Irak la única forma de escapar a la miseria? ¿Y qué decir de los trabajadores que reventaron el 19 de Agosto del 2004 en la explosión de un camión bomba en la sede de la ONU? A juicio de UHP que también reivindica tal atentado como expresión de la lucha de clases: «A pesar de todo el camuflaje pacifista y conciliador, la ONU es tomada claramente como objetivo».(“Arde” nº 6. Idem). El objetivo es la ONU, las víctimas los trabajadores. La misma lógica que la de cualquier matón capitalista.

La revolución proletaria sólo será posible si la clase obrera supera los efectos de la descomposición capitalista, no si se deja arrastrar por ellos

Pero UHP no se conforma con hacer pasar como expresiones de la lucha de clases, lo que son en realidad manifestaciones del pudrimiento de la sociedad capitalista. Es que además llega al extremo de presentarlos casi como el paradigma de la lucha proletaria, como el ejemplo a seguir por los proletarios de los países más avanzados. Su defensa de la “lucha de clases en Irak” le lleva precisamente a “culpabilizar” a los trabajadores de las principales metrópolis que con “su pasividad” han permitido la guerra, la presencia de las tropas de la coalición y las atrocidades que sufre la población en Irak. Por ello señala que la responsabilidad del proletariado de las principales concentraciones industriales es «luchar por la derrota de ‘nuestro’ campo imperialista, de ‘nuestro’ ejército, de ‘nuestro’ Estado, significa simple y llanamente traer la guerra a casa, la guerra de clases entre explotadores y explotados,...»

Otra vez aquí, con un envoltorio aparentemente muy radical e internacionalista, se nos cuela mercancía fraudulenta. Amén de fraseología rimbombante y confusa 5, y de auténticas perogrulladas (mientras el proletariado no lleve a cabo la destrucción del capitalismo se le podrá “culpabilizar” de todas las atrocidades causadas por este sistema), lo peligroso es precisamente el llamamiento a que el “proletariado de los países más importantes, traiga la guerra de clases a casa” Conociendo lo que entiende UHP por “guerra de clases”la clase obrera debe rechazar tajantemente ese llamamiento porque equivale precisamente a hacer suyos métodos de lucha y objetivos que le son radicalmente ajenos, que significan su disolución en una masa interclasista, que implica abandonar cualquier confianza en poder levantar una sociedad verdadera humana y dejarse arrastrar en cambio a la revuelta desesperada, la venganza contra otros sectores de trabajadores considerados los “chivos expiatorios” de todos los males que aquejan a la población. Si las principales concentraciones obreras se dejan arrastrar al terreno del pillaje, el “progrom”, el degollamiento de otros obreros de otras nacionalidades, si crecen en su seno las ideologías más irracionales, si sirve de carne de cañón en la pelea entre fracciones burguesas por ridículas que sean,... entonces el proyecto proletario, la esperanza de supervivencia del género humano, la posibilidad de liberar a la humanidad del futuro de terror y barbarie, se habrán disipado definitivamente. El capitalismo habrá ejecutado entonces, aunque ya no tenga mundo sobre el que reinar, su sentencia definitiva de muerte sobre la vida en el planeta.

Si denunciamos la identificación criminal que hace UHP del terror y la lucha de clases no es por ningun tipo de complejo pacifista o por una especie de pudor virginal ante la violencia. Los revolucionarios hemos defendido siempre la violencia de clase del proletariado como algo consustancial a la lucha de clases. Pero como hemos mostramos en el artículo del anterior número de AP (“Terror, terrorismo y violencia de clase”) inspirado en sendos artículos que con el mismo nombre publicamos en la Revista Internacional nº 14 y 15, la violencia de clase del proletariado es radicalmente diferente en medios, organización y fines al terror de la clase explotadora. Si el proletariado pierde el terreno de clase de su violencia y se deja arrastrar a los métodos característicos de otras clases sociales estará en camino también de perder la autonomía de clase de sus objetivos.

Acción Proletaria (12 de Septiembre).

1.- En Internet: «www.crimental.org”

2.- «Tras la victoria militar de las tropas de EEUU e Inglaterra, sobre las tropas de Saddam, Irak se convirtió en un nido de milicos (sic) de España, Polonia, Ucrania, Rumania (...) Y sin olvidarnos de la enorme cantidad de mercenarios armados (...) Todos ellos se agrupaban bajo la bandera de EEUU, dejando en un segundo plano cualquier diferencia, para enfrentarse como un solo bloque, a... ¿a quién? ¿porqué tal monstruosidad de coalición de tropas cuando precisamente se ha acabado la guerra? Si el grueso del ejército iraquí ha caído ¿qué peligro amenaza? Las versiones burguesas son múltiples, unas han perdido fuerza, otras han conseguido imponerse ante la patética opinión pública; que si los residuos de Saddam, que si la famosa en increíble al-Queda, o en “Triángulo sunita”, que si los chiitas,... Todo para ocultar la realidad, para borrar la evidencia total que la guerra es contra el proletariado, contra sus intereses, su proyecto y su lucha» (“Arde” nº 6: “Sobre la lucha de clases en Irak”). Si el contingente militar desplegado fuese indicativo del nivel de la amenaza proletaria, el desembarco de Normandía en 1944, debió coincidir con una insurgencia generalizada del proletariado europeo. La historia muestra precisamente todo lo contrario: el desarrollo de la lucha de clases es el único freno a la pelea de fracciones burguesas. Lo que no sucede desde luego en Irak, excepto que se consideren únicamente fracciones burguesas a las tropas de la coalición y proletarias o semiproletarias a las milicias chiítas,sunitas, kurdas,...lo que se desdice en las propias páginas de esta publicación.

3.- Como tampoco el pillaje supone una alteración del mundo de la mercancía, cuando se sabe por ejemplo que gran parte de los bienes “expoliados” han sido vendidos a precio de mercado (negro) a la población. Ver a este respecto la denuncia que hacen los compañeros del NCI argentino en el artículo que publicamos en este mismo número de AP, sobre la interpretación fradulenta que hizo el GCI de la oleada de saqueos en Argentina.

4,.- Ese ha sido siempre el punto de partida de las revueltas de sectores sin ningún porvenir histórico en su resistencia al capitalismo; lo que desde luego no es el caso del proletariado. Ver en este sentido los artículos de las Revistas Internacionales nº 14 y 15 sobre “Terror, terrorismo y violencia de clase”.

5.- En su esperpéntico análisis, UHP “demuestra” la existencia de una lucha de clases en euqe “todas las fracciones burguesas se han visto atacadas”