Balance del XVIº Congreso de la CCI: prepararse para la lucha de clases y la emergencia de nuevas fuerzas comunistas

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Durante la primavera pasada la CCI ha celebrado su XVI Congreso. En nuestros estatutos se recoge que "El congreso internacional es el órgano soberano de la CCI". Por ello tenemos la responsabilidad de exponer ante la clase obrera, y así lo hacemos siempre tras este tipo de actos, en que han consistido sus trabajos y cuales son las orientaciones que de ellos se derivan1

Este Congreso ha situado en el centro de sus preocupaciones el análisis de la reanudación de los combates de la clase obrera y de las responsabilidades que esta recuperación implica para nuestra organización, sobre todo ante el desarrollo de una nueva generación de elementos que se orientan hacia una perspectiva política revolucionaria. Por otra parte hay que decir que evidentemente la barbarie guerrera continua desatándose en un mundo capitalista que se enfrenta a una crisis económica insuperable, tal y como se recoge en los informes específicos que se presentaron sobre los conflictos imperialistas y la crisis y que tras ser discutidos fueron adoptados por el Congreso. Lo esencial de estos informes fue retomado en la resolución sobre la situación internacional.

Como se señala en dicha resolución, la CCI analiza el período histórico actual como la fase última de la decadencia del capitalismo, la fase de descomposición de la sociedad burguesa, la de su pudrimiento profundo. Tal y como hemos expuestos en numerosas ocasiones, esta descomposición proviene del hecho que ante el hundimiento histórico irremediable de la economía capitalista, ninguna de las dos clases antagónicas de la sociedad, burguesía y proletariado, consiguen imponer su respuesta propia: la guerra mundial para la primera, la revolución comunista en el caso de la segunda. Estas condiciones históricas determinan las características esenciales de la vida de la sociedad burguesa actual. Este marco de análisis de la descomposición es el que nos permite comprender, en particular, la permanente agravación de una serie de calamidades que hoy azotan a la humanidad, sobre todo la barbarie guerrera, pero también fenómenos tales como la imparable destrucción del medio ambiente, o las consecuencias terroríficas de “catástrofes naturales" como el tsunami del pasado invierno. Estas condiciones históricas de la descomposición afectan también, y mucho, tanto al proletariado como a las organizaciones rfevolucionarias, y constituyen una de las principales causas de las dificultades que ha vivido nuestra clase y también nuestra organización desde principios de los años 90, tal y como hemos expuesto en artículos anteriores (Ver Revista Internacional nº 62).


La reanudación de los combates de clase


El XV congreso constató que la CCI había superado su crisis de 2001, sobre todo porque había sido capaz de entenderla como una manifestación, en nuestro propio seno, de los efectos deletéreos de la descomposición. Al mismo tiempo, reconocía las dificultades que seguía encontrando la clase obrera en sus luchas contra los ataques capitalistas, y sobre todo su falta de confianza en ella misma.

Sin embargo tras ese congreso celebrado a comienzos de la primavera de 2003, y como posteriormente señalase la reunión plenaria del órgano central de la CCI en el otoño de ese mismo año: "Las movilizaciones a gran escala de la primavera de 2003 en Francia y Austria representan un giro en la lucha de clases después de 1989. Constituyen un significativo primer paso en la recuperación de la combatividad obrera, tras el período más prolongado de reflujo desde 1968" (Revista Internacional nº 119).

Tal giro en la lucha de clases no fue una sorpresa para la CCI ya que su XV congreso anunciaba esa perspectiva. La resolución sobre la situación internacional aprobada en el XVI congreso precisa a su vez que: "Las luchas de 2003-2005 han presentado las siguientes características:

- han implicado sectores significativos de la clase obrera en países del centro del capitalismo mundial (como Francia en 2003);

- manifiestan una preocupación por cuestiones más explícitamente políticas;

- en ellas reaparece Alemania como referencia central de las luchas obreras, por primera vez desde la oleada revolucionaria;

- la cuestión de la solidaridad de clase se ha planteado de forma más amplia y más explícita que en cualquier otro momento de las luchas de los años ochenta. Esto ha aparecido en particular en los últimos movimientos en Alemania".

La resolución adoptada por el XVI congreso constata que las diferentes manifestaciones del giro que se ha producido en la relación de fuerzas entre las clases "se ve acompañado por el surgimiento de una nueva generación de elementos en búsqueda de claridad política. Esta nueva generación se manifiesta a la vez en un nuevo flujo de elementos politizados y también en nuevas capas de obreros que entran en lucha por primera vez. Como se ha puesto de manifiesto con ocasión de varias importantes manifestaciones, se están forjando las bases para la unión de la nueva generación y la "generación del 68", contituída tanto por la minoría política que reconstruyó el movimiento comunista en los años 60 y 70 como por capas más amplias de obreros que vivieron la rica experiencia de luchas de clase entre el 68 y el 89".


La responsabilidad de la CCI frente al surgimiento de las nuevas fuerzas revolucionarias


La otra preocupación esencial del XVI congreso ha sido situar a nuestra organización a la altura de su responsabilidad ante el surgimiento de estos nuevos elementos que se orientan hacia las posiciones de clase de la Izquierda Comunista. Esto queda de manifiesto sobre todo en la resolución de actividades aprobada por el congreso:

"El combate para ganar a la nueva generación para las posiciones de clase y para la militancia, se sitúa hoy en el centro de todas nuestras actividades. Esto no se aplica únicamente a nuestra intervención sino al conjunto de nuestra reflexión política, de nuestras discusiones y de nuestras preocupaciones militantes (...)"

Este trabajo de reagrupamiento de nuevas fuerzas militantes exige ante todo defenderlas contra todas las tentativas por destruirlas o de llevarlas a verdaderos callejones sin salida. Y esta defensa no puede llevarse a cabo sólo si la CCI sabe defenderse, ella misma, contra los ataques de que es objeto. El precedente congreso ya puso de manifiesto que nuestra organización había sido capaz de rechazar los inícuos ataques de la FICCI2, impidiéndoles conseguir su objetivo declarado que no era otro que destruir la CCI, o al menos el mayor número posible de sus secciones. En octubre de 2004, la FICCI desencadenó una nueva ofensiva contra nuestra organización apoyándose en las calumniosas tomas de posición de un "Círculo de Comunistas Internacionalistas" radicado en Argentina que se autoproclamaba continuador del "Núcleo Comunista Internacional" (NCI) con el que la CCI había desarrollado discusiones y contactos desde finales de 2003. Lamentablemente, el BIPR ha aportado su contribución a esta ignominiosa maniobra publicando en distintos idiomas y conservando durante varios meses en su web de Internet, una de las más falsas e histéricas de estas declaraciones contra nuestra organización. Ante ello reaccionamos rápidamente publicando documentos en nuestra web, con lo que conseguimos hacer frente a este ataque y reducir a nuestros agresores al silencio. El "Círculo" quedó desenmascarado como lo que era: una ficción inventada por el ciudadano B., un aventurero de poca monta del hemisferio austral. Y este combate contra la ofensiva de la "triple alianza" del aventurerismo (B.), del parasitismo (FICCI) y del oportunismo (BIPR) ha sido también un combate en defensa del NCI, el resultado del esfuerzo de un pequeño núcleo de camaradas que tratan de desarrollar una comprensión de las posiciones de la Izquierda Comunista en contacto con la CCI3.

(...) Para acometer este trabajo con los elementos en búsqueda, la CCI debe poner en práctica una decidida. Pero debe también poner el máximo cuidado en la profundidad de la argumentación que se aporta a las discusiones así como a la cuestión del comportamiento político. Además el surgimiento de nuevas fuerzas comunistas debe constituir un poderoso estímulo de la reflexión y la entrega, no sólo de los militantes sino también de muchos elementos que se vieron afectados por el retroceso de la clase obrera a partir de 1989: "Los efectos del actual desarrollo histórico van a repolitizar a una parte de la generación de 1968, que resultó entonces desviada y emponzoñada por el izquierdismo. De hecho ya han comenzado a reactivarse antiguos militantes, no sólo de la CCI, sino también de otras organizaciones proletarias. Cada una de estas expresiones de esta fermentación representa un valiosísimo potencial de reapropiación de la identidad de clase, de la experiencia de lucha, y de la perspectiva histórica del proletariado. Pero estos potenciales diferentes potenciales sólo pueden materializarse si son agrupados por una organización que representa la conciencia histórica, el método marxista y la experiencia organizativa, que, actualmente, sólo la CCI puede ofrecer. Esto hace que el desarrollo continuo y a largo plazo de las capacidades teóricas, la comprensión militante y la centralización de la organización, resulten cruciales para la perspectiva histórica".

El congreso ha señalado la enorme importancia del trabajo teórico en la situación presente: "La organización no puede cumplir sus responsabilidades ni hacia las minorías revolucionarias ni hacia la clase en su conjunto, sino es capaz de comprender el proceso de preparación del partido en el contexto más amplio de la evolución general de la lucha de clases. La capacidad de la CCI para analizar los cambios en la relación de fuerzas entre las clases, y para intervenir en las luchas y en la reflexión política que se da en el seno de la clase obrera, tiene una gran importancia a largo plazo en la evolución de la lucha de clases. Pero incluso ahora, es decir a corto plazo, resulta crucial para jugar nuestro papel dirigente frente a la nueva generación politizada. La organización debe continuar esta reflexión teórica, sacando un máximo de lecciones concretas de su intervención, abandonando los esquemas del pasado".


En fin, el congreso ha dedicado una muy particular atención a la cuestión que figura al final de la plataforma de nuestra organización: "Las relaciones que se establecen entre las diferentes partes y militantes de la organización llevan necesariamente los estigmas de la sociedad capitalista y no pueden, pues, constituir un islote de relaciones comunistas dentro de ella. Sin embargo no pueden estar en contradicción flagrante con los objetivos perseguidos por los revolucionarios, por lo que se apoyan necesariamente en una solidaridad y confianza mútuas, que son signos de pertenencia de la organización a la clase portadora del comunismo".

Esta exigencia, como todas a las que debe hacer frente una organización marxista, requiere una reflexión teórica:

"En la medida que las cuestiones de organización y de comportamiento se sitúan hoy en el centro de los debates tanto en el interior como en el exterior de la organización, un eje central de nuestro trabajo teórico en los dos próximos años será la discusión de los diferentes textos de orientación (que abordan estos sujetos). Estas cuestiones nos llevan a las raíces de las recientes crisis de la organización, afectando a las bases fundamentales de nuestro compromiso militante, y son cuestiones centrales para la revolución en la época de la descomposición. Estas cuestiones están llamadas a desempeñar un papel crucial en la renovación de la convicción militante y en el redescubrimiento del gusto por la teoría y por el método marxista que aborda cada cuestión desde un planteamiento histórico y teórico".


Perspectivas entusiasmantes


Los congresos de la CCI son siempre momentos de entusiasmo para el conjunto de sus miembros. No podía ser de otra forma cuando militantes venidos de tres continentes y de trece países, animados por las mismas convicciones, se reeencuentran para discutir juntos las perspectivas del movimiento histórico del proletariado. Pero el XVI congreso resultó aún más entusiasmante que la mayoría de los que le precedieron.

Durante casi la mitad de sus treinta años de vida, la CCI ha existido mientras el proletariado sufría un retroceso de su conciencia, una asfixia de sus luchas y un agotamiento de la emergencia de nuevas fuerzas militantes. Durante más de una década una de las consignas centrales de nuestra organización ha sido "resistir". Ha sido una prueba difícil y algunos de los "viejos" militantes no han podido aguantarla (sobre todo los que constituyeron la FICCI y los que abandonaron el combate en los momentos de crisis que hemos conocido en este período).

Hoy, cuando la perspectiva empieza a aclararse, podemos decir que la CCI, en su conjunto, ha superado esta prueba. Actualmente, que la perspectiva empieza a aclararse, podemos decir que la CCI, como un todo, ha superado esta prueba. Y sale reforzada. Un reforzamiento político, como pueden juzgar los lectores de nuestra prensa (donde recibimos un número creciente de cartas de apoyo). Pero también un reforzamiento numérico ya que, en el momento actual, las nuevas adhesiones son más numerosas que las dimisiones que conocimos en la crisis de 2001. Y lo que es más destacable, es que un número significativo de estas adhesiones son elementos jóvenes, que no han sufrido ni han tenido que superar las deformaciones provocadas por la militancia en organizaciones izquierdistas. Elementos jóvenes que con su dinamismo y entusiasmo reemplazan y superan cien veces las "fuerzas militantes" fatigadas y gastadas que nos han abandonado.

El entusiasmo que se ha vivido durante el XVI congreso ha sido lúcido. No tiene nada que ver con la euforia ilusoria que se vivió en otros congresos de nuestra organización (euforia que a menudo ha sido más particularmente de los que nos han dejado después). La CCI, después de 30 años de existencia, ha aprendido4, a veces dolorosamente, que el camino que conduce a la revolución no es ninguna autopista, que es sinuoso, y está sembrado de trampas que la clase dominante tiende a su enemigo mortal, la clase obrera, para desviarla de su objetivo histórico. Los miembros de nuestra organización saben bien actualmente que la militancia no es fácil; que hace falta no sólamente una sólida convicción, sino además abnegación, tenacidad y paciencia.


La conciencia de la dificultad de nuestra tarea no es para desanimarnos. Al contrario, es un factor suplementario de nuestro entusiasmo

Actualmente, el número de participantes a nuestra reuniones públicas ha aumentado sensiblemente, y nos llegan cada vez más correos de Grecia, Rusia, Moldavia, Brasil, Argentina, Argelia..., para solicitar directamente su candidatura a nuestra organización, para proponer y desarrollar discusiones o simplemente pedir las publicaciones, pero siempre con una perspectiva militante. Todos estos elementos nos permiten confiar en el desarrollo de la presencia de posiciones comunistas en los países donde la CCI no tiene todavía sección, incluso la creación de nuevas secciones en estos países. Saludamos a estos camaradas que vienen hacia las posiciones comunistas y hacia nuestra organización. Nosotros les decimos: "Habéis hecho una buena elección, la única elección posible si tenéis la perspectiva de integraros en el combate por la revolución proletaria. Pero no habéis elegido lo más fácil: no vais a ver éxitos rápidos, habréis de tener paciencia y tenacidad y no desmoralizaros cuando los resultados no estén a la altura de vuestras esperanzas. Pero no estaréis solos: los militantes actuales de la CCI estarán a vuestro lado y son conscientes de la responsabilidad que el paso que habéis dado representa para ellos. Su voluntad, tal y cómo se expresa en el XVI congreso, es la de estar a la altura de esa responsabilidad".

Corriente Comunista Internacional







1Un balance más exhaustivo de los trabajos de este congreso será publicado en la Revista Internacional nº 122.


2Pretendida "Fracción interna de la CCI" compuesta por militantes veteranos de nuestra organización que empezaron comportándose como fanáticos histéricos tratando de encontrar chivos expiatorios, posteriormente como ladrones y finalmente como chivatos.


3Ver sobre esto nuestro artículo "El Núcleo Comunista Internacional: Un esfuerzo de toma de conciencia del proletariado en Argentina" en Revista Internacional nº 120.


4En realidad habría que decir reaprender puesto que de esto eran muy conscientes las organizaciones comunistas del pasado y, particularmente, la Fracción Italiana de la Izquierda Comunista, de la que se reclama la CCI.