Cuatro trabajadores muertos en Ferrol: ¡Expresemos nuestra indignación y nuestra solidaridad!

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El miércoles 11 de mayo 4 trabajadores de los astilleros morían en Ferrol por accidente laboral. La noche anterior moría en el hospital otro compañero accidentado 2 días antes.
Según el diario La Voz de Galicia «los expertos creen que el fallecimiento de los cuatro trabajadores podía haberse evitado». Eso mismo dijeron cuando el pavoroso accidente de UNL donde murieron 18 trabajadores, cuando 10 obreros perdieron la vida en Burgos a principios de 2005 o cuando hace 2 días un obrero moría aplastado en Orihuela por una montaña de basura.
Tantos hechos desgraciados no son culpa de la fatalidad, la causa está en el capitalismo. Son las condiciones de trabajo que su evolución impone, impulsada por el Estado, las que provocan estas muertes:
-Agobiados por la presión de la crisis, todos los capitalistas, todos los estados, ahorran costes en protección y seguridad en el trabajo. Así, los obreros muertos no tenían algo tan elemental como el detector de oxígeno.
-Los despidos del invierno pasado han hecho que el trabajo en los astilleros sea más acelerado. En Ferrol hay 1500 trabajadores menos y sin embargo la carga de trabajo cuando hay pedidos es muy fuerte. Además los pedidos se firman en el último minuto con plazos de entrega muy forzados, todo lo cual constituye el  terreno abonado para los accidentes.
-La precariedad: en numerosos sectores una parte importante de los trabajadores pertenece a empresas subcontratadas las cuales contratan por 3 meses o incluso periodos más cortos. Los 4 trabajadores fallecidos pertenecían a empresas de contratas. La precariedad acrecienta fuertemente la siniestralidad laboral.
Hemos de denunciar un factor adicional de riesgo. Tras la imposición de los despidos, los sindicatos han chantajeado a los obreros con la historia de: “si queréis conservar el puesto de trabajo tenéis que estar callados y tragar con todo”.  Además, Navantia (la antigua Bazán) es una empresa pública. Nos dicen que allí se trabaja “mejor que en la privada” y que es un “ejemplo”. Nos dicen igualmente que desde que está en manos del PSOE, está gestionada con “sensibilidad social”. Todo esto es una mentira monumental. Los ritmos se han endurecido. Los contratos eventuales y la subcontratación se han multiplicado. Los propios sindicatos reconocen que «Bazán tenía que dar ejemplo en cuanto a reducción de la temporalidad pero ha hecho todo lo contrario».
La empresa, sea pública o sea privada, responde a las necesidades del capital. Estas vienen dadas por una competencia feroz aguijoneada por la crisis lo que les lleva a sacrificar los trabajadores en el altar del mercado. En el capitalismo la vida es sacrificada a la producción cuando en una sociedad verdaderamente humana la producción tiene que estar al servicio de la vida.
El término “accidente” no es exacto, debemos llamarle crimen. Crimen porque juegan con la vida de los trabajadores a sabiendas de los riesgos cada vez mayores que corren. Crimen porque no tiene más lógica que la supervivencia de la empresa, de sus negocios, de sus beneficios, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.
Los trabajadores debemos manifestar nuestra indignación contra este sistema criminal y contra el cinismo del gobernante del talante, Zapatero, responsable de los despidos recientes del astillero, que tiene sin embargo el rostro de expresar su “condolencia” a las familias de los trabajadores fallecidos. En el debate sobre el Estado de la Nación Zapatero proclama que lo de Ferrol es “una lástima” pero que se ha adoptado un “Plan de Prevención” que estaría “mejorando la situación”... Para colmo del cinismo su ministro Motilla insinúa que la culpa es de los trabajadores al insistir en que les falta formación ...
Todo esto es indignante como es indignante la falsa solidaridad de Zapatero, de Fraga, de las “fuerzas vivas” de Ferrol... Hemos de rechazar esa “solidaridad” pues es propia de una clase social, la burguesía, que encima de provocar la muerte y el dolor entre los trabajadores finge “estar con ellos”. ¡El verdugo es “solidario” con la víctima!.
La auténtica solidaridad solo la podemos mostrar y vivir los trabajadores. Hay que decir que 3 de los cuatro muertos lo fueron por solidaridad. Cuando vio la situación angustiosa de la primera compañera, otro compañero acudió urgentemente y después al ver los problemas de estos, otros dos arriesgaron su vida para ayudarles pereciendo en el intento.
La solidaridad no puede venir de las convocatorias sindicales que envían a los obreros a sus casas para que se carcoman de dolor e inquietud, solos y atomizados. Los sindicatos son cómplices de la falta de seguridad, de los despidos y de la eventualidad generalizada. Su gran reclamación es “una comisión de investigación”. ¿Qué puede concluir tal comisión tras meses de papeleos? ¡Lo que los expertos ya dijeron el mismo 11 por la noche! ¡Qué las muertes se podían haber evitado!.
La auténtica solidaridad es que todos los trabajadores de todos los sectores, sintamos como propias estas muertes de Ferrol. La auténtica solidaridad es que impulsemos luchas en nuestros centros de trabajo contra estos crímenes y contra las condiciones de trabajo cada vez más inhumanas que reinan por doquier y que son la simiente de nuevas muertes. Solidaridad es buscar la unidad, el compañerismo, la fraternidad, de todos los trabajadores, sin distinción de empresa, ramo, región, para luchar contra unas condiciones que son cada vez más de muerte y cada vez menos de vida.
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