Movilizaciones magisteriales: la CNTE sigue fiel a su tradición de sabotaje y división de la lucha proletaria

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A fuerza de repetirlas año con año, pareciera que son ya intrascendentes las movilizaciones de la CNTE tanto en los estados como en la capital, pero no por ello dejaremos en esta enésima ocasión la oportunidad vital de denunciar la maniobra que la CNTE ha realizado en el movimiento magisterial.

Sin duda para los maestros honestos que participan en estas movilizaciones anuales de la CNTE con el deseo real de intentar expresar su coraje, su indignación hacia un sistema que los condena a la miseria, y por ello pretendiendo luchar por algunas ventajas para todos los maestros, resultará doloroso constatar en estas líneas que una vez más la CNTE los ha “movilizado” sólo para desfogar su coraje y desgastar su combatividad, tal como lo ha hecho desde que surgió en diciembre de 1979, montándose en las movilizaciones masivas del magisterio. Al igual que entonces, hoy continúa jugando con provocaciones que terminan en la represión física, con detenciones, despidos y con acuerdos parciales que los líderes seccionales de la CNTE nos las quieren vender como victorias.

Este año en que con toda claridad se intenta avanzar en los ataques de la burguesía a las condiciones de vida y de trabajo de los asalariados y después de golpear a los trabajadores del IMSS, Estado y sindicatos ponene ahora la mira en la reforma a la ley del ISSSTE, ahí la CNTE asumirá el papel para el cual el capital la ha creado: un saboteador radical de las luchas con un lenguaje de “izquierda”.


La CNTE sabotea y divide las luchas magisteriales

La táctica actual fue un poco diferente pero no menos nefasta, las movilizaciones en la capital disminuyeron pero se concentraron en los diferentes estados siguiendo la misma estrategia de “radicalización- desgaste- aislamiento”. La CNTE provocó un paro de labores que se inició en Chiapas y Yucatán el 2 de mayo; después de marchas, mítines, bloqueos de carreteras, amenazas de despidos etc., el paro se levanta después de 20 días y las movilizaciones se suspenden cuando aún no iniciaba las movilizaciones en otros estados importantes. Así, cuando éstas últimas se realizan es a destiempo, Oaxaca y Michoacán se enfrascan en la misma táctica, levantando el paro a principios de junio. En Guerrero, parte de Hidalgo Tabasco, Tlaxcala, Zacatecas y Jalisco, se mantienen en realidad separadas, sin relación una con otra. Es así como la CNTE sabotea la lucha a dos niveles: primero aisla a los mismos maestros espaciando sus luchas en el tiempo y en el espacio y, segundo, aisla al conjunto de este sector del resto del proletariado, como si los maestros tuvieran intereses “exclusivos” e inculcándoles la venenosa ideología de que son “clase media” y por tanto “no proletaria”.

El esquema en esta ocasión es claro: un sector magisterial de tradición de lucha tenía que ser provocado para que reaccionase, radicalizarlo y poder llevarlo a movilizaciones que aparentemente fueran muy combativas. Así fue como los mentores de Chiapas principalmente se enfrentaron al gobierno estatal de Mendiguchia (gobernador de coalición donde participa el PRD) soportando los ataques y amenazas de toda índole, luego de una gran desgaste el sindicato (CNTE) les conduce al levantamiento del paro, una vez “aplacado” este sector dejaron a que otros estados iniciaran sus movilizaciones. El objetivo es por un lado crear un sentimiento de euforia en algunos sectores haciéndoles creer que son lo suficientemente fuertes para detener las reformas al ISSSTE, y por otro, desmoralizar a otros sectores para hacerles creer que toda lucha es en vano, que “no sirve luchar”. En el periodo actual cuando la clase obrera a nivel mundial empieza a desarrollar su combatividad y a tratar de reencontrarse con su identidad de clase, con la confianza en sí misma, es decir, reencontrarse con un proletariado que es capaz de enfrentar la quiebra del capitalismo en tanto que clase unida en y por la lucha. Es por ello que la burguesía está tratando de desmoralizar a la clase obrera sector por sector.


La historia demuestra el carácter antiproletario de la CNTE


Sin entrar en detalles, diremos que la naturaleza real de la CNTE se ha mostrado constantemente. Por ejemplo, en las luchas de finales de los 80 cuando los maestros desarrollaron importantes luchas intentando expresar una tendencia a la autoorganización; allí donde surgieron comités sin relación con la CNTE inmediatamente estos comités eran cercados por los efectivos de la “coordinadora”, supuestamente para aportar las lecciones del pasado pero en realidad asfixiaban a estos comités a tal grado que muchos maestros abandonaban el esfuerzo por tomar en sus propias manos la dirección de la lucha y mañosamente los de la CNTE se montaban en la lucha. Luego, en su plan antiproletario nos venden derrotas como si fuesen victorias, recordemos que después reunidos en la UNAM en abril de 1989 al conocer la caída de Jongitud, gritaron: “lo quiera o no lo quiera vanguardia va pa’ fuera”, con lo cual la CNTE manifiesta que uno de los mayores logros fue… ¡la caída de Jongitud! a sabiendas de que esta caída fue una estrategia del propio sistema encumbrando a Elba Esther Gordillo y desplazando a la vieja nomenclatura sindical como parte de las reformas que la burguesía introducía para flexibilizar y adaptar todas sus estructuras políticas (la destitución de “La Quina”, Jongitud y después la creación de la UNT en contrapeso al Congreso del Trabajo, eran expresiones de esas “reformas del Estado”).

Hasta la fecha hemos constatado como, «...la CNTE como parte de una estrategia estatal para mantener el control del sector de maestros (...) cumple su papel radical para encuadrar a miles de maestros que se oponen abiertamente al SNTE (...) y encuentran en la CNTE los espacios para desfogar su descontento. Sin embargo, en lugar de encontrar un marco organizativo para encausar una lucha verdadera en el terreno de los intereses salariales en general, lo que encuentran es el complemento del sindicato oficial, que los entrampa en acciones que desde el principio los ata de manos para evitar que destaquen sus propias formas de lucha obrera.» (RM 57 julio agosto de 2000). En efecto, la CNTE año con año , amontona a los maestros en el centro del DF y los lanza a movilizaciones y escaramuzas estériles, para luego regresarlos a sus lugares de origen sin haber obtenido nada, «en lugar de desplegar su potencial combativo planteándose la extensión y unidad con otros trabajadores, los maestros son llevados desde el principio al terreno de la burguesía para desgastar su potencial y desmoralizarlos previniendo intentos propios e independientes para luchar por sus intereses.»(ídem). Un ejemplo claro fue la “toma” del Palacio Legislativo a principios de 1999 (véase RM 49), en donde son detenidos 5 líderes y son amenazados con 50 años de prisión, de inmediato la CNTE “olvidó” (sic) el aumento salarial, y desarrolló una campaña mediatizadora por la liberación de los detenidos, y cuando son liberados (líderes que a la burguesía le conviene más que estén libres) se presentó esto como una “gran victoria”.


Otro aspecto a través del cual la CNTE ha desplegado su labor antiobrera lo encontramos en que «la CNTE llegó al extremo de realizar una encuesta por la “defensa de la educación Publica” a través de la cual supuestamente recogería el sentir del pueblo para proseguir su movilización» (ídem). Haciendo aparecer sus luchas como “expresión de la voluntad popular”, la CNTE nos muestra que su naturaleza no difiere en nada del conjunto de la democracia burguesa que pretende hacer pasar la dictadura del capital sobre el trabajo asalariado como “una expresión de la voluntad del pueblo”. En cuanto a la defensa de la “educación pública” sabemos de lo estéril de esta consigna que no ataca, ni siquiera tangencialmente, los fundamentos de la explotación capitalista.

Por otra parte, el pretendido juicio a Elba Esther Gordillo «es una nueva consigna que va a ser un excelente terreno para dar brillo a la combatividad de la CNTE para desviar el descontento de los maestros» (RM 72 ene- feb. 2003), en consecuencia, la CNTE debe presentar una careta de incorruptible. Es evidente que la CNTE va a explotar este aspecto en el futuro inmediato. “oponiéndose”, “criticando” y “saboteando” las campañas del SNTE y de la “profesora”; así, no hará otra cosa que complementar la tarea de engañar a los proletarios al “engordar el caldo” de un terreno donde los obreros nada tienen que ganar y sí todo que perder.

Los ataques que el capital a nivel internacional está llevando a acabo contra los trabajadores, necesitan de las maniobras del Estado capitalista y de sus mejores armas antiobreras. Por ello se pretende que la CNTE pueda lavar sus ropajes para continuar representando el papel de “luchadora social” y para conseguirlo, se esgrimen esquemas contestatarios y patrioteros; “castigo a los culpables”, “defensa de la educación pública”, contra la municipalización, contra los “neoliberales” planes de estudio que eliminan “nuestra historia patria”, etc., etc.


Así pues, el papel de saboteador que la CNTE ya esta desplegando está y estará a la misma altura de la gravedad de los ataques presentes y futuros. El Estado necesita de un aparato mistificador y en la CNTE tiene un fiel guardián que ya se ha mostrado ser bastante efectivo. Una lucha que realmente enfrente los ataques actuales y que esté en condiciones de detenerlos será el resultado de un largo combate contra todas las estructuras sindicales, sean éstas oficiales o disidentes, de izquierda o de derecha.

Vania, 11 junio de 2005.